domingo, 27 de febrero de 2011

Imágenes, historias, anécdotas



Recuerdo que cuando era adolescente esta imagen en una Biblia ilustrada publicada por editorial Codex, me resultaba muy perturbadora.
Un guerrero, desde su caballo, introduce su lanza en el ano de un enemigo que está en el suelo y la sangre brota abundantemente. Es muy sugestivo que hayan seleccionado esta ilustración para el episodio de la derrota de los reyes de Sodoma y Gomorra, narrado en el libro del Génesis.
Años después, encontré un comentario sobre esta imagen en el libro “Las malas palabras” del escritor argentino Ariel Arango (Ed. Martínez Roca, Barcelona, 1989).
Cuando habla del sometimiento anal como castigo en episodios bélicos dice, entre otras cosas:
"Todavía en una época tan reciente como 1982 los diarios del mundo difundieron una inquietante fotografía en la que un grupo de soldados ingleses, prisioneros de tropas argentinas durante la guerra de las Malvinas, se ven obligados a echarse boca abajo y con el culo para arriba en un evidente resabio de aquella atávica sumisión anal..."



“La frase obscena romper el culo es, en verdad, una típica imagen masculina. un lugar común en las conversaciones de varones. Constituye una clara manifestación de triunfo y de violencia...
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Tal vez no exista otro modo de expresión que muestre tan dramáticamente el propósito profundo y oculto de la victoria y dominio de un hombre sobre otro. Y es que en la raíz profunda de todo conflicto viril la lucha es siempre por conquistar a la mujer. Ser el más macho, disfrutar de la hembra y someter, femeninamente, al rival.



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...Entre múltiples evidencias de este vetusto castigo, (vemos) un conmovedor dibujo que se halla en ‘Les trés riches heures du Duc de Berry’ (fol. 95r. del Museo Condé, en el castillo de Chantilly), ...que muestra a un soldado afortunado que desde un caballo clava su lanza (un claro símbolo fálico) en el culo levantado y desnudo de un guerrero vencido y postrado a sus pies.” Más claro imposible.


II




Esta es la tapa de una de las innumerables ediciones del libro “Corazón”, un clásico del escritor italiano Edmundo De Amicis, que en junio de 1884 –cuando tenía 38 años y ya era célebre- estuvo de visita en Montevideo.
La edición es de Editorial Sopena, publicada en Buenos Aires en el año 1952. No dice quién diseñó la tapa.
Siempre me había llamado la atención la cara de ese niño, de aspecto ciertamente europeo.
Mi sorpresa fue grande, cuando mirando distraídamente algunas fotos presentadas en el Segundo Salón Anual del Foto Club Argentino, en octubre de 1938, me encuentro con esa carita inconfundible, que reconocí de inmediato, en la foto titulada “Inmigrantes” de Ángel Castellano, tomada quizás en el puerto bonaerense.




El niño refugiado en los brazos de su madre, y junto a su hermanita, conforman una imagen de belleza increíble, y de gran expresividad. No es raro entonces, que el artista anónimo tomara esta foto como modelo para su obra.


III


Recuerdo que en mi infancia fui un asiduo lector de la colección de viejas revistas “Selecciones del Reader’s Digest” que había en mi casa. Eran otros tiempos, no había internet, ni teléfonos celulares, ni consolas de juegos, etc.




Teníamos más tiempo disponible para la lectura, y esa revista literalmente me abrió las puertas del conocimiento en múltiples temas.
Me encantaban muchas de las imágenes que publicaban, no sólo acompañando a los artículos, sino también en los avisos.
Como la imagen que ahora comento, que formaba parte de una campaña llamada “Historia de la Medicina”, con cuadros especialmente pintados para el laboratorio Parke-Davis, mostrando el desarrollo de esa ciencia en antiguas civilizaciones.




Esta escena con Hipócrates (siglo quinto AC) auscultando a un jovencito griego de aspecto enfermizo y acompañado por su preocupada madre, era mi preferida. El llamado “padre de la Medicina” recomendaba diagnosticar las enfermedades por medio de la palpación, la auscultación y la observación del enfermo.




En este caso, la genialidad del artista tomó como punto de partida, seguramente, este antiguo relieve en mármol del British Museum que representa a un médico llamado Jason tratando a un jovencito con el estómago inflamado.
El autor de esta serie de cuadros fue el pintor e historiador estadounidense Robert Thom (1915-1979). La forma en que el artista recrea la escena de la consulta médica a partir del relieve me parece brillante.




IV


Años atrás, compré un libro muy lujoso con una recopilación de la obra de esos dos genios de la fotografía artística que son Pierre et Gilles.
En el libro aparecen también diversas imágenes que estos inquietos peregrinos de la belleza han juntado por todas partes del mundo.



La imagen de estos dos niños desnudos y calentándose ante el fuego del hogar, figura en el libro sin ninguna leyenda explicativa.
Hace poco estaba mirando las excelentes imágenes antiguas del blog “The Dream Exchange”, al cual llegué gracias a mi amigo Hugh, y encontré esta vieja postal con la misma escena, pero en este caso protagonizada por dos niñas desnudas.


Se nota un cambio significativo desde la antigua postal hasta la imagen del libro.
No sólo cambia el sexo de los protagonistas, también se quita la sobrecargada ornamentación, desaparecen el candelabro y la alfombra, la boca del hogar se reduce y se simplifica, y los cuerpos son más musculosos. Nótese el vientre abultado de la niña de pie, que casi desaparece en la nueva imagen, y cómo se remarca la cola del niño sentado, que además parece ser de la misma edad del que está de pie, a diferencia de las niñas que son visiblemente de edades distintas.
¿Se trata de dos postales de una misma colección, o alguien –quizás Pierre et Gilles- hizo una reelaboración de la imagen partiendo de las dos niñas?
Por el momento, no lo sé. Pero sin duda, son dos imágenes de gran belleza.
La dirección del blog:
http://dream-exchange.blogspot.com/2011/01/vintage-1890s-1920s.html


V


Esta imagen publicada por una conocida secta cristiana, muestra a san Pablo predicando a los atenienses al pie de la acrópolis.




A mí me causó mucha gracia desde la primera vez que la vi, porque en el auditorio, y escuchando atentamente al apóstol de los gentiles, se encuentra nada más y nada menos que un viejo conocido nuestro, el Emperador Adriano.
Cosa imposible, ya que san Pablo predicó en Atenas hacia el año 50 DC y murió en el 66, diez años antes del nacimiento de nuestro querido Emperador.
Pero en este caso, no hay que darle vueltas al asunto, se trata de una interpretación artística. También aparecen entre el público el filósofo Antístenes y el célebre orador Demóstenes, fallecidos respectivamente en los años 365 y 322 AC.






Antístenes-Adriano-Demóstenes



Lo curioso es que, en un lugar de internet en el que se dedican a criticar a esta secta, muestran la misma imagen tal como se publicó años después, y en la cual desaparecieron como por arte de magia los tres personajes “infiltrados”.




http://enverdadosdigo.blogspot.com/2005_02_01_archive.html

Se ve que alguien presentó sus quejas por esa escena anacrónica.
Todo este episodio me resulta muy divertido, y me imagino si lo hubiera visto Adriano, la carcajada que habría soltado.

Y no creo que hubiera hecho buenas migas con el muy homófobo san Pablo.

viernes, 25 de febrero de 2011

Un adolescente desnudo para curar a un dios



En su libro “Phallos, Símbolo Sagrado de la Masculinidad”, Eugene Monick reflexiona sobre la famosa estatua del Ganímedes de Zurich, obra del escultor Hermann Hubacher (1952):

Al pie del lago en Zurich, donde termina la Bahnhofstrasse, en el lugar más imponente de la ciudad, se alza una escultura de metal de Ganímedes de cinco metros. Cuando llegué a Zurich en 1972, no le presté atención. Era otra escultura moderna, y Zurich está plagado de ellas. En aquel entonces, el Instituto Jung estaba a quince cuadras de la escultura, junto al lago y al interior. Uno podía caminar fácilmente desde el final del lago en la Bahnhofstrasse al Instituto, lo que yo hacía con frecuencia: a través del puente sobre el Limmat, pasado el Opernhaus y el Kunsthaus. Ahora al escribir puedo recordar casi cada tienda, cada recodo de la ruta. Dentro de un radio de unas veinte cuadras desde el monumento está el corazón de la ciudad, tanto antigua como moderna. Al centro de ese corazón está la hermosa estatua de Ganímedes.



Si uno no sabe quién es Ganímedes, ¿qué diferencia hace? El se yergue allí, sobre las multitudes que van y vienen en los ferries del lago —un joven de quizás 15 años, lleno de energía y vitalidad, alzando hacia el cielo un brazo y con el otro tocando un águila que está a sus pies. El mira el águila como si fuera su perro regalón.
Un año después de mi llegada, descubrí la identidad de Ganímedes. Era el amante de Zeus. Según el Larousse,

Tríptico de Ganímedes, por Pierre et Gilles

“Zeus estaba hechizado y, deseando hacerlo su favorito, lo hizo arrebatar por un águila... y llevar al Olimpo. También se decía que el propio Zeus fue quien adoptó la forma de águila para transportar al adolescente.”


Yo estaba muy sorprendido. Allí, en el foco de la ciudad más
convencional de Occidente, había un niño a punto de ser raptado por
el dios supremo para convertirlo en su íntimo sexual y eterno servidor, el  copero de los dioses, un adolescente que "regocijaba la vista de todos con su belleza"
¿Por qué? Sabemos que a Zeus le atraían fuertemente las mujeres.
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¿Por qué Ganímedes?


En el Larousse podemos encontrar una clave: Zeus era "el dios supremo que reunía todos los atributos de la divinidad". Todos los atributos de la divinidad probablemente incluyen tanto lo masculino como lo femenino, involucrando características de Hermes y Dionisio, miembros ambos de la familia olímpica de dioses. Quizás Zeus, en su feminidad, se haya fascinado con el joven y hermoso Ganímedes. Puede que Zeus, en su aspecto hermético, haya cedido al impulso de robar aquello que pertenecía a Apolo. (Quizás esto explique por qué los padres apolíneos de Zurich emplazaron esta escultura en el centro de la ciudad: una necesidad inconsciente de manejar el aspecto sombrío de su circunspección). Puede que Zeus, en su aspecto dionisiaco, haya sentido la necesidad ocasional de volverse loco, de conectarse con el sufrimiento del dios que sobrelleva su naturaleza fálica bisexual.


En otro nivel, el deseo de Zeus por Ganímedes podría describirse como narcisismo homosexual, una egolatría que aparta a un hombre de la conexión erótica con una mujer, al necesitar una pareja que lo refleje. Se sabe que los dioses se engalanan, se admiran a sí mismos, exigen admiración de los mortales, todas características narcisistas. Sin embargo, aparte del interés de Zeus en las mujeres, un pequeño y oculto descubrimiento en el ensayo de Jung sobre "El Pez en la Alquimia" ("The Fish in Alchemy") sugiere otra posibilidad. En ese ensayo, Jung cita una afirmación del alquimista medieval Arisleus:
"El pez extremadamente pequeño que habita en el centro del mar universal... tiene el poder para detener al más grande de los navíos".
El ego, que se considera a sí mismo grande e importante, es menos poderoso que el invisible y aparentemente insignificante Sí Mismo. Siquis es paradoja. Por supuesto, el Sí Mismo no es insignificante, no importa lo que el ego pueda pensar al respecto. En el caso de Zeus y Ganímedes, según el funcionamiento de la siquis, Ganímedes desempeña el rol del pez pequeño y Zeus el del navío más grande. Y, en efecto, Ganímedes detuvo a Zeus.
Jung cita nuevamente a Arisleus y luego a otro alquimista, Bernardus Trevisanus: "La naturaleza no es mejorada salvo a través de sí misma". "Por lo tanto, nuestro material no puede ser mejorado salvo a través de sí mismo".

Zeus y Ganimedes, por Thorvaldsen


Aquí aparece la idea del mejoramiento de nuestra naturaleza. Esto da una perspectiva enteramente diferente al problema del narcisismo en la relación Zeus-Ganímedes. (Uno puede argüir si es posible que un dios se mejore a sí mismo, pero eso fue tratado en la paradoja "pez pequeño/ navío grande"). El mejoramiento podría significar muchas cosas para Zeus. Una de ellas podría ser el asunto de la vejez y juventud. A pesar de las glorias prometidas por el viejo sabio, los hombres universalmente visualizan el envejecimiento en términos de la disminución de vigor y potencia, y lo lamentan. Es la pérdida del falo infernal juvenil. 
Ya sea que un hombre sea homosexual o heterosexual, los jóvenes atraen, por diferente que sea la atracción. En la homosexualidad, la atracción erótica es irresistible. Pero ya sea que el hombre sea un abuelo fascinado con su nieto, o un homosexual envejecido que busca una versión rejuvenecida de sí mismo, se mantiene la dinámica arquetípica de la juventud que mejora la experiencia de la vejez. 
El nuevo falo se hace presente. Como en la homeopatía, lo semejante cura lo semejante, similia similibus curantur. Un hombre a menudo necesita de un segundo hombre para que le ayude a integrar su masculinidad sin perjuicio de su interés erótico en las mujeres. Esta es una conexión con el falo como origen de la vida y la libido, como imagen divina masculina, que —incluso— la imagen arquetípica de un dios podría necesitar.

Prometeo robando el fuego, por Christian Griepenkerl

D.H. Lawrence, en Mujeres enamoradas, plantea bien el asunto:

Gerald realmente amaba a Birkin, aunque jamás creyó completamente en él. Birkin era demasiado irreal; inteligente, caprichoso, maravilloso, pero no lo suficientemente práctico. Gerald sentía que su propia comprensión era mucho más cabal y segura. Birkin era encantador, un espíritu maravilloso, pero después de todo, no se le podía tomar en serio, ni contar como hombre entre los hombres... Súbitamente, él [Birkin] se vio confrontado con otro problema —el problema del amor y la eterna conjunción entre dos hombres. Por supuesto, esto era necesario —toda su vida había sido una necesidad dentro de él— para amar pura y plenamente a un hombre. Desde luego, él había estado amando y negando a Gerald todo el tiempo.


Al final de la novela, Gerald se adentra en las montañas de Suiza para morir en una caverna de nieve. Ursula, la esposa de Birkin, pregunta:

"¿Necesitabas a Gerald? ¿Yo no te basto?".
"No. Tú me bastas en cuanto concierne a una mujer! Tú eres para mí todas las mujeres. Pero yo necesitaba un amigo, tan eterno como tú y yo... para sentirme pleno, realmente feliz, también necesitaba unión eterna con un hombre, otro tipo de amor".
"No puedes tener dos tipos de amor... es falso, imposible".
"Yo no lo creo", respondió él.

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Extractado del libro “Phallos, Símbolo Sagrado de la Masculinidad”, por Eugene Monick, Editorial Cuatro Vientos, Santiago de Chile, 1994

martes, 22 de febrero de 2011

El Calendario Celeste


Con estas palabras de la conocida canción de Jaime Roos -haciendo referencia en este caso a la camiseta celeste-, empezamos una recorrida por la belleza (física ciertamente, pero también como personas) de algunos jugadores uruguayos.

Fue a fines del año pasado que se presentó el “Calendario Celeste”, con fotos de los jugadores de la Selección Uruguaya de Fútbol, de tan inolvidable actuación en el Mundial de Sudáfrica.
La idea fue de la empresa “Global Business Group”, y el excelente trabajo estuvo a cargo de la productora Mariana Milicevich, la directora artística Paula Delgado, y el fotógrafo Rafael Lejtrejer.
El calendario –de lujosa presentación- aún está a la venta en los supermercados montevideanos. Lo recaudado es a beneficio de la “Fundación Celeste”.
Las opciones para comprarlo desde el interior del país o desde el exterior, están disponibles en la página del Calendario:


Algunas fotos fueron difundidas como propaganda. Yo completo lo que ya se vio en internet con algunos escaneados de la revista “Gente” (14 de diciembre de 2010) -mostrando el “así se hizo...”-, y algunas fotos (fragmentos de las mismas) del almanaque.
Lo que queda claro es que es un calendario muy “a la uruguaya”, nada de fotos jugadas ni muy provocativas, y ni qué hablar, ningún desnudo.
¡Para la próxima entrega, queremos ver algo más!
Pero igual, siempre es lindo ver a esos hombres tan hermosos, así que empezamos la recorrida.

FERNANDO MUSLERA


Fotografiado en el hotel “Majestic” de Roma.
La foto de Muslera es tal vez la que más ha dado que hablar. Hay comentarios muy fuertes en algunos sitios de internet, donde se sugiere que Fernando Muslera es gay. Dicen que la pose es afeminada. Yo opino más bien que es una pose muy “gardeliana”, y a Gardel siempre lo tuvieron como un símbolo del “macho” rioplatense.

Lo cierto es que ahora Fernando está de novio con una modelo italiana muy hermosa, como para desacreditar las malas lenguas.
(Foto de Baldassarre)

Ha quedado bastante devaluado como arquero titular de la selección después de sus últimas erráticas intervenciones.
Eso sí, me hubiera gustado estar en aquel vestuario, cuando junto a sus compañeros del Lazio festejaron la “Coppa”. Uffff...





Y antes de dejar a Fernando Muslera, la recomendación es que no se pierdan el spot publicitario de la cerveza Budweiser, parodiando el penal errado por Asamoah Gyan en el último instante del partido entre Uruguay y Ghana.
Aprovecho para hacer una aclaración, porque todavía se leen en internet airados comentarios, tanto en español como en inglés, diciendo que Uruguay no mereció estar entre los cuatro finalistas del Mundial, pero sí lo merecía Ghana.
Mucho criticaron a Suárez –los que nada saben de fútbol- por haber sacado la pelota con sus manos. Cuando no queda otro recurso, todo vale, y poner una mano –o las dos, como en este caso- es el movimiento natural que haría cualquier jugador del mundo, y de cualquier selección, en esa circunstancia. Recordemos la mano de Mario Kempes en una jugada similar, durante la final entre Argentina y Holanda en el 78.

Se evita de esa manera un gol seguro, y se provoca el penal, que puede ser gol o no. Pero te mantiene con vida.
La jugada sería ilegal si el árbitro no la viera.
Pero en este caso, Suárez pagó la infracción al ser expulsado y el árbitro cobró penal.
Nada que criticar, entonces.




Y más aun, para los que insisten: toda esa última jugada de Ghana parte de una infracción no cobrada contra Uruguay en el medio de la cancha, y hay jugadores ghaneses en posición fuera de juego cuando reciben la pelota en el área, o sea que TODA la jugada careció de legalidad. No carguen tintas contra los jugadores uruguayos, por favor!!!

El video de Budweiser:




SEBASTIÁN FERNÁNDEZ

Fotografiado en el hotel “Claude” de Marbella, España.
Se nos casó hace poco el hermoso Sebastián “Papelito” Fernández.
Pueden ver un informe de su casamiento en la página de Teledoce, donde aparece vestido de traje y en toda su radiante belleza. Esta es la dirección:







EDINSON CAVANI

Fotografiado en el hotel “MH Design” de Nápoles, Italia.
Cavani es uno de los goleadores más aclamados y premiados actualmente en Europa, y se ha convertido en un ídolo para la afición napolitana.
Sorprendió a quienes lo fotografiaron por su desenfado y su actitud de modelo profesional.


Su faceta poco conocida es su gran humildad y su devoción evangélica.
En un reportaje publicado hace poco en “El País” de Montevideo, lo cuenta de esta manera:

“-La fe es muy importante en mi vida. Más que nada por el hecho de encontrar un equilibrio.

-¿Cómo llegaste a ella?

-Cuando estaba en las juveniles de Danubio, un jugador argentino, César González, me invitó un día a una reunión de los Atletas de Cristo. Empecé a ir, pero entonces no tenía la capacidad de entender. Ese no era mi tiempo, todo lleva un proceso. Y al año y medio de estar en Italia se despierta un interés de mi parte, esa intención de saber más.



-¿Sos un Atleta de Cristo?

-No, no, no. Soy un Atleta PARA Cristo. Por eso juego para Él, para darle gloria, para darle gracias por darme esta capacidad de jugar al fútbol y poder competir en una liga como la italiana, por darme ese don divino que estoy tratando de saber manejarlo cada vez más. Nosotros pertenecemos a la Iglesia Evangélica.”


El reportaje completo, en esta dirección:


ÁLVARO PEREIRA

Fotografiado en el hotel “Teatro” de Porto, Portugal.
Difícil imaginar una sonrisa más contagiosa que la del “Palito” Pereira, un digno representante de la belleza de la raza negra en Uruguay.

En el programa de Nano Folle, con su look "samurai"


WALTER GARGANO

Foto tomada en el hotel “MH Design” de Nápoles, Italia.
El “Mota” Gargano, junto con su compañero de equipo Cavani, son los “Top-Models” del calendario, por mostrar de forma muy seductora sus cuerpos de dioses griegos.
Otro de los recientemente casados, también a fines del 2010.

DIEGO LUGANO

No se indica el lugar donde se tomó la foto, pero fue en Chile según la revista Gente.
El capitán de la Selección Celeste, es uno de los “sex-symbols” para las chicas uruguayas, que esperaban ansiosas el final de los partidos para verlo cuando se quitaba la camiseta.

Si bien la foto para el calendario es muy discreta, la expresión de su rostro es la de un modelo natural.




Cavani y Lugano


JORGE FUCILE

Fotografiado en el hotel “Teatro” de Porto, Portugal.
Compañero del “Palito” en el Porto, aunque no muestra mucho en la foto, con esa musculosa luce muy seductor.

Fue también uno de mis jugadores preferidos en el Mundial, dejando el alma en cada partido, de manera conmovedora.
Un ídolo.


SEBASTIÁN ABREU

Fotografiado en su casa de Río de Janeiro, Brasil.
El inefable “Loco” ha sido el maestro de ceremonias en cuanto lugar ha estado participando con sus compañeros.
Hay dos videos imperdibles del “Loco”:
Cuando cuenta por qué picó la pelota en el último penal del partido contra Ghana, con Fucile como aliado, el único uruguayo que lo podía haber secundado en esa locura. “Las cosas que tiene Dios, me puso a Fucile al lado”, reflexiona Abreu:



El otro video imperdible es cuando recuerda la pobreza de su infancia en Minas, y no puede contener el llanto. Un “Rey de Corazones” este Loco, sin dudas, para todos los uruguayos:




DIEGO PÉREZ

El gigantesco “Ruso” Pérez, hombre acostumbrado a candombear con los suyos en el Barrio Sur montevideano, no está entre los doce seleccionados para el calendario, pero lo incluyo en esta lista para recomendarles que no se pierdan el sensacional spot publicitario de “Paso de los Toros” que lo tiene como protagonista.

El aviso muestra algún “gay touch” sutilmente insinuado:





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miércoles, 9 de febrero de 2011

Unos efebos desnudos junto al río



Una aventura juvenil de Belmonte

Juan Belmonte fue uno de los más grandes toreros de la historia.
Amigo y rival de Joselito, juntos protagonizaron la “Edad de Oro” del toreo, hasta la trágica muerte de éste último entre las astas del toro “Bailaor” en una corrida sin importancia y en una plaza de segunda categoría, en mayo de 1920.
De las memorias juveniles de Belmonte, comparto con ustedes esta excitante anécdota:

En las noches de luna, él y cinco muchachos más que anhelaban ser toreros de renombre iban a nadar al Guadalquivir, o pedían prestado un bote pesquero para llegar hasta los corrales de las haciendas, donde se guardaban los toros para corridas más o menos importantes.
Allí separaban del grupo de bestias un animal pequeño, y luego, por turno, lo enfrentaban con sus chaquetas o sus camisas.
Una noche Rivirito –el mayor y más avezado del grupo- cometió un error lamentable que le costó ser herido por el toro. Sus amigos lo levantaron y lo condujeron en brazos hasta el río, completamente desnudos, ya que habían dejado la ropa del otro lado del mismo.
Cuenta Belmonte:

“Íbamos todos como nuestra madre nos parió. Habíamos atravesado el río a nado, para lo cual siempre dejábamos la ropa en la otra orilla. Como era imposible que el herido, que seguía desangrándose, se echase al río a nadar, tuvimos que recorrer un buen trozo de ribera buscando una barca. Dimos al fin con una, y hacia ella nos fuimos llevando en brazos a nuestro pobre camarada. Éramos cinco y el herido.
Estaba baja la marea, y entre la tierra firme y la barca quedaba una ancha faja de fango y juncias en la que se nos hundían los pies al caminar, agobiados por el peso de nuestro compañero herido.


Avanzábamos lenta y trabajosamente, cuando vimos que salía del río y venía hacia la orilla, a nuestro encuentro, un toro grande, gordo y bien puesto de cuerna, que al descubrirnos se quedó encampanado mirando aquella extraña procesión de los cinco torerillos que llevaban a otro en vilo. Hizo el toro un extraño y agachó la cabeza como si fuese a arrancársenos. Creo que lo primero que se nos pasó a todos por las mentes fue tirar al herido y echar a correr. Afortunadamente, el barro en el que teníamos hundidos los pies paralizó nuestra instintiva huida, y de grado o por fuerza nos quedamos allí apiñados con el herido en alto. Al toro debió pasarle algo semejante. Sus patas se clavaban también en el limo, impidiendo la arrancada que había iniciado. En aquel preciso instante alguno musitó:
“¡Quietos! ¡Quietos! ¡Haced el Tancredo!”


Fue maravilloso. Cada cual se quedó, como si fuera de mármol, en la postura en que le cogió la advertencia.
Desnudos, inmóviles, apiñados y sosteniendo en alto el cuerpo exánime de nuestro camarada, debimos componer un curiosísimo grupo escultórico.
El miedo nos dio una rigidez sorprendente.
Había uno al que le cogió con el brazo levantado, y así se estuvo, quieto, quieto, como si lo tuviese fundido en bronce.


El toro, sorprendido, nos miraba de hito en hito.
Avanzó lentamente. Se azotaba con el rabo los ijares, acechando la provocación del más leve ademán.
Nosotros, ofreciéndole impasibles nuestros cuerpos desnudos bañados por la luna, permanecimos como si fuésemos estatuas.


Dio el toro unos pasos más, nos miró, volvió a mirarnos, cada vez más extrañado ante aquel raro monumento escultórico en carne viva erigido en sus dominios. El maldito animal no acababa de convencerse. Cuando parecía que se iba, volvía otra vez la cabeza.
Y así toda una eternidad, hasta que definitivamente volvió grupas aburrido, y arrancando sus pezuñas del fango, una a una, con una lentitud desesperante, se alejó.”

El torerito herido se repuso más tarde.
Toda esta escena contada por Belmonte me hizo recordar la famosa canción de “La luna y el toro”, de la cual hay innumerables versiones.
En este caso, el toro no se enamoró precisamente de la luna, sino de aquella estatua viviente iluminada por el astro nocturno.





Creo que la visión deslumbrante de esos cuerpos jóvenes y perfectos, como un grupo de dioses griegos, hizo que el toro olvidara su ferocidad para rendirse, no ante las artes de un torero, sino ante la belleza divina de aquellos efebos.

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Acerca de la aparición de Juan Belmonte en el ruedo, leemos en unos apuntes históricos de Manuel Gracia:

“La historia de la tauromaquia no registra caso de tan honda pasión popular como el de Juan Belmonte.
Su revelación en la plaza de Sevilla es la efemérides, sin duda, más sensacional del toreo.





En esa tarde de julio de 1912, en un abrir y cerrar de ojos, Juan Belmonte y García paró el curso histórico de las tradiciones toreras.
Su nueva concepción estética del toreo, con fondo y forma sobrenaturales en la ejecución, rompía, ante el asombro de las multitudes, todas las prácticas y leyes aportadas desde siglos por los grandes maestros de la tauromaquia.
Nuevas formas toreras, ampliadas a la máxima expresión del valor, del escalofrío, de grandeza dramática y de serena y plena conciencia.”

Yo soy totalmente ignorante del mundo de la tauromaquia, porque en Uruguay las corridas de toros fueron prohibidas ya desde el comienzo del siglo 20, pero de lo que he leído por ahí, me enteré de esa época de oro del toreo.
Que se caracterizó por la rivalidad de Belmonte, un revolucionario que toreaba con el cuerpo pegado al toro, en actitud casi suicida, y el gran Joselito, fallecido a los 25 años, representante de la escuela clásica del toreo, arte que llevó a la máxima perfección, porque había toreado desde niñito y conocía las reses como nadie.


Belmonte (centro) y Joselito (derecha)


Acerca de la mutua influencia entre Joselito y Belmonte, y del trágico final de ambos, rescato para ustedes estos párrafos tomados de la excelente página



Habían llegado José y Juan a ser grandes amigos. Del mismo modo que José (apodado “Gallito”) acabó toreando en los terrenos de Juan, y Juan aprendiendo la técnica de José, aunque con limitaciones físicas, sus dos personalidades se fueron hermanando. Viajaban juntos en el tren y se cambiaban de vagón al llegar a las estaciones, para no defraudar. Joselito, que lo tenía todo, era muy desgraciado en amores. El día antes de su muerte torearon en Madrid, y Gallito le dijo a Belmonte que debían retirarse, porque así no se podía torear. Juan estaba de acuerdo. Fue una tarde horrible.
José canceló la corrida madrileña del día siguiente y se fue a torear a Talavera. Allí le esperaba la muerte.

Belmonte murió con él. Luego se retiró dos veces, rejoneó, tuvo cortijo, ganado y millones. Envejeció lentamente, entre Madrid, Sevilla y su finca de Utrera. De vez en cuando se le veía en «Los Corales», con sus gafas negras, hablando poco y del tiempo. Tenía en la boca la tristeza de la muerte que fue de otro. Con 70 años, se enamoró sin esperanzas de una flamenca muy joven. Una tarde, salió a pasear a caballo, arreó el ganado, contempló el ocaso, volvió a la casa, subió a su habitación y se pegó un tiro.
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Fuentes consultadas:
-        “Juan Belmonte, Matador de Toros”, por Manuel Chaves Nogales, Alianza Editorial, 1969
-        “Drama y triunfo de Juan Belmonte” por Barnaby Conrad, en revista “Mundial”, 4 de noviembre de 1953