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miércoles, 27 de noviembre de 2013

La adolescencia y su viva influencia en los adultos



La adolescencia y su viva influencia en los adultos

Escribe JORGE ALCAZAR

Resulta curioso comprobar hasta dónde la naturaleza diferente de los sexos torna difícil la comprensión mutua de las peculiaridades individuales. Por amplio que sea el conocimiento actual del problema sexual, aún saltando por encima de prejuicios antañones, siempre, hombres y mujeres —y ambos con respecto a los homosexuales— hallan puntos de extrañeza recíproca, barreras infranqueables para la aceptación del compañero/a de cada uno.
Ello ocurre aún con hombres de alto valor intelectual, que han calado hondo en la cuestión concretamente homosexual, pero que no pueden saltar la valla de su propio sexo, que al fin colorea sus opiniones. Admitirán la legitimidad del sentir urano, mas al cabo no la justifican. 




Veamos, por ejemplo, lo que dice Anthony Burgess

"Compruebo que la teoría de la homosexualidad sobre la que se funda mi obra ‘El poder de las tinieblas' —se nace homosexual, así se es fabricado, está inscripto en el sistema glandular y cerebral del individuo—, acaba de ser confirmada por los científicos norteamericanos. No acusemos más a Edipo, a los colegios ingleses o las prisiones de Genet. Pienso, efectivamente, que ciertas personas están predispuestas a la homosexualidad. Lo que no la justifica . Si se renuncia a considerar el sexo en función de criterios racionales, se termina autorizando toda clase de aberraciones sexuales. Y cuando se pierde el sentido de la finalidad de las cosas, cuando se deja de considerarlas desde un punto de vista teológico — dónde está el objetivo, dónde la finalidad—, nos metemos en graves dificultades".



¿Pero cómo no va a justificarse lo que está justificado por sí mismo, lo impuesto por la propia Naturaleza? ¿Que cuál es la finalidad del uranismo? ¡Pregúntenselo a la Naturaleza!... Claro, que si metemos a la teología de por medio, cambiante y diversa, según las latitudes y los tiempos, entonces sí no se comprenderá ni la homosexualidad ni tantas cosas. ¿Cómo confundir el amor griego con una aberración, cuando se acepta que "está inscripto en el sistema glandular y cerebral del individuo"? ¿Y qué se entiende por aberración? El diccionario expresa que se trata de “un extravío, de un error y, patológicamente, de una anomalía o desorden orgánico o mental".




Y bien, podría considerarse extraviado o errado, al heterosexual adulto que se inclinase a la inversión, pues estaría apartándose de su naturaleza esencial. Pero el uránico no se extravía, es consecuente con sus impulsos naturales y los obedece. Fuera de ello no se desvía en nada, cumpliendo normalmente sus deberes sociales. Aún muchos de ellos —sabios, artistas, intelectuales—, han contribuido con sus obras al progreso de la humanidad, sin perjuicio de que amasen a contramano. 



¿Anomalía, desorden mental? Miguel Ángel Buonarrotti y Leonardo da Vinci, ambos uránicos, serían, desde el punto de vista de la mayoría, "anómalos, desordenados”. Pero de su anomalía surgiría la obra colosal que nos legaron. Su exquisita sensibilidad, su poderosa imaginación y el impulso másculo incentivador, los predisponía a la creación de temas y formas luego jamás superadas. Asimismo Sócrates, Platón, Walt Whitman, Verlaine y tantos otros filósofos y artistas homoeróticos, serían también anómalos y desordenados, pues su género de vida independiente y tumultuoso no acordaba con el del prójimo. Es el doloroso destino de las minorías.


Por otro lado, las aberraciones sexuales no son muchas; existen desde los orígenes del mundo y por ello la humanidad no está peor que en los tiempos adánicos. Hay un fondo moral en el hombre que, al fin, se sobrepone a todos los excesos y la templanza acaba por ordenar su conducta. En rigor, los individuos malvados, egoístas, mendaces, estafadores de antaño no eran de mejor índole que los actuales y hubo que convivir con ellos, ya que de este barro confuso de gente buena y mala está formado el mundo. También ha habido siempre homosexuales con inclinaciones enraizadas en "su sistema mental y glandular". La cultura puede suavizarlos y frenarlos, pero no erradicarlos. Oímos decir: "Hombres derechos y viriles eran los de antes". Bien, los griegos de la antigüedad amaban apasionadamente al efebo, siendo al par valientes guerreros y pensadores. 




Remontando los siglos, leamos lo que escribía Francisco de Quevedo, hace casi 300 años:

Todo se ha trocado ya, todo al revés está vuelto.
Las mujeres son soldados y los hombres son doncellos.
Los mozos traen cadenitas, las niñas toman acero
que de las antiguas armas sólo conservan los petos.



EL ADOLESCENTE, PUNTO CRÍTICO

Pasan las generaciones, y a pesar, según Quevedo, de que "las mujeres son soldados y los hombres son doncellos", las parejas se siguen uniendo y dando hijos, como que la heterosexualidad es el sexo mayoritario y todo termina en matrimonio. Y también seguirán los homosexuales, contra toda crítica y persecución, buscando al varón para satisfacción de sus instintos, porque ello está inserto en su naturaleza. "Cuando se pierde el sentido de la finalidad de las cosas, dice Burgess, cuando se deja de considerar desde el punto de vista teológico, nos metemos en graves dificultades". Y en cosas del sexo, ¿quién conoce los designios de la Naturaleza, los propósitos de un Dios desconocido que admite la existencia de seres bisexuales? La androginia de ciertas especies animales que reúnen en sí los dos sexos, o de las plantas monoicas, que albergan en un mismo pie flores del sexo opuesto, ¿puede considerarse aberrante, "degenerativo"? ¿Qué propósitos aberrantes podemos adjudicarle al Dios de los teólogos que ha formado seres así?
Ningún heterosexual culto condenará ya al gay, ni creerá que su aceptación puede necesariamente derivar en manifestaciones aberrantes. Lo que en materia amorosa decidan dos adultos es asunto privado; en tanto no hagan daño a terceros, es cosa de su exclusiva incumbencia.




Se hace hincapié en la influencia perniciosa que un gay pueda tener sobre un adolescente, ya que éste es justamente el apasionado objeto de su deseo erótico. Pero ocurre que también las jovencitas, con su gracia fresca, su ingenuidad y timidez, han inspirado el ardiente amor de muchos heterosexuales adultos.
Así, en la esfera uránica hallaremos también que muchos hombres célebres de todos los tiempos amaron con pasión absorbente a la efebicia. De igual modo que a ciertos heterosexuales les atraen las muchachitas, el uránico viril experimentará igual atracción por los muchachos. Se dirá que el caso no es el mismo. La joven conocerá el amor precozmente, pero siempre será un amor acorde con su naturaleza verdadera. 


En el hombre la cosa cambia. Durante la efebicia su sexo no está aún totalmente diferenciado, es ambiguo, impreciso y puede, a favor de la fuerte influencia de una amistad uránica, desarrollar esta tendencia, en perjuicio de la suya auténtica que, en condiciones normales, alcanzaría al egresar a la mayoridad. (Siempre, claro, que no se trate de un gay congénito. Aquí también se daría la situación opuesta. Empeñarse en inducirlo al amor corriente resultaría tarea peligrosa, pues daría lugar a la formación de una personalidad psicopática).




La amistad íntima que un gay adulto contraiga con un joven, será censurable en el caso que este sufra un daño físico, o adquiera modalidades femeninas, o debilite su carácter varonil. Ello, empero, no se observa en la mayoría de los casos, limitándose el ejercicio erótico a prácticas de masturbación al joven. Que, por otro lado, él ya suele practicar por su cuenta. En el primer caso, se masturbaría por delegación... El llamado "vicio solitario" lo impone la Naturaleza hasta que se alcanza la mayoridad. Siempre ha sido así. Cuando el muchacho llega a la madurez, su instinto irá rectamente hacia la mujer, quedando en el recuerdo la masturbación y la amistad episódica con el gay.


Ejemplo de lo que decimos lo tenemos en la sociedad griega del siglo de Pericles, donde la inclinación a los muchachos era la forma más elevada del amor, al menos en esa etapa de su evolución. Filósofos, artistas, escritores y estadistas practicaban ese amor-camaradería, romancesco, exento por lo general de allegamientos físicos y lo manifestaban espontáneamente, sin el menor sentido de culpa. La formación del hogar con la compañera y el ciclo de las gestaciones llegaría tiempo después.




Durante el Renacimiento italiano florece el amor griego, encarnado en sus figuras más egregias: Miguel Ángel Buonarrotti y Leonardo da Vinci. El primero revela un homosexualismo casto, pero atormentado, que se manifiesta con sus discípulos y amigos jovencitos. Primero entre todos, Tomasso dei Cavalieri, por quien siente una ardiente pasión. No corresponderá éste el sentimiento del Maestro, pero ha de manifestarle siempre, hasta el fin de sus días, una respetuosa adhesión. Miguel Ángel le envía apasionadas cartas, en las que le expresa, entre otras cosas: "Poderoso genio... un milagro... la luz de nuestro siglo". Le ruega que no lo desprecie, lo colma de regalos, dibuja su retrato de tamaño natural. En uno de los sonetos que le dedica expresa el deseo de que su piel pudiera servir de traje a Tomasso y aun más, agrega que quisiera poder convertirse en los zapatos que cubrieran los pies del amado; lo llama "il desiato mio signore" y otras lindezas que el destinatario, inteligente y admirador del genio, acepta, pero no comparte. Miguel Ángel echa el resto en el soneto famoso que comienza: "S'un casto amore, s'una pietá superna—, s'unia fortuna infra due amante aquale, ..."
Otras amistades platónicas contrae Miguel Ángel, algunas de tipo más sexual, como Febo di Poggio, Cocchimino dei Bracci y Gherardo Pierini, quienes le inspiran poesías de preciosismo literario. Algunos, vulgares y egoístas, sólo buscan su amistad para sonsacarle dinero.



También Leonardo da Vinci vive enajenado por la belleza adolescentaria, entregando su afecto a los jovencitos. "Vivía, refiere un historiador, rodeado de jóvenes discípulos, a los cuales tiernamente amaba por ser poseedores de alguna superioridad, ora de apostura física, ora de alteza espiritual, ora proveniente del intelecto. Parece haber sido su favorito Andrea Salai, mancebo de singular donosura, de rizados cabellos, 'belli capelli ricci et inanellatti'. No fue Salai tan solo el discípulo amado, sino, asimismo, el empleado más distinguido de cuantos le servían. La más bella talla que se conserva de su paleta es, sin duda, la de este joven privado."




Pero vengamos más acá, al siglo XVI, y hallaremos otro alto espíritu inclinado hacia la efebicia: Shakespeare. De sus famosos 152  sonetos, 126 están dedicados a "un amigo noble y bueno", cuyo nombre omite  -solo da las iniciales-, y de quien manifiesta: "tienes el mismo rostro pintado por la misma mano de Natura—,  tú, que eres el dueño y la dueña de mi pasión". Los sonetos, a juicio de algunos investigadores, fueron inspirados por el joven actor Willie Hughes, según otros, por Enrique Wriothesley, conde de Southampton, cuando éste contaba 19 años y el poeta 28. Otro ejemplo, entre miles, de amistades uránicas que no podían afectar el desenvolvimiento natural de la libido de la mocedad, dada la forma elevada y circunspecta del amador, más que homosexual, hermafrodita psicosexual.




Evocamos el caso del poeta norteamericano Walt Whitman. Hombre virilísimo, cantor del esfuerzo y del progreso de su nación, destaca en algunos de sus versos, espontáneamente, el intenso placer que le produce el contacto físico con la mocedad. Escuchémosle en sus "Líneas a un muchacho del Oeste" :

"¡Oh, muchacho del Oeste!
Te enseño a posesionarte de muchas cosas para ayudarte a ser mi discípulo,
Pero, si una sangre como la mía no circula por tus venas,
Si no te eligen silenciosamente los amantes, y silenciosamente no los eliges a ellos,
 ¿De qué sirve que quieras ser mi discípulo?".

Hylas y Heracles (Delmas Howe)


Otro fragmento de dicho poema, revelador de su platonismo entusiasta:

"Hacia ti me dirijo a menudo y silenciosamente, para estar contigo.
Cuando camino a tu lado, o estoy sentado junto a ti, o permanezco contigo en la misma habitación,
Poco sabes del sutil fuego eléctrico que por ti vibra dentro de mí".




En el poema lírico titulado: "Cuando supe al caer el día", expresa claramente su arraigada inclinación uránica. Veamos unos trozos:


"... Y cuando pensé que el amigo de mi corazón, mi amado, estaba ya en camino para unirse a mí, ¡oh, entonces fui feliz! En ese momento mi respiración se me hacía más dulce, y durante todo aquel día los alimentos me fueron más nutritivos, y transcurrió bien el bello día. Y el siguiente me trajo idéntico gozo, y con el nuevo día, al atardecer, llegó mi amigo".

En fin, que esa noche Whitman duerme en la playa con su amigo y concluye: 


"...el que yo más amo está tendido junto a mí bajo el mismo abrigo en el seno de la fresca noche. En medio de la quietud, envuelto en los rayos otoñales de la Luna, su rostro estaba inclinado hacia mí. Y su brazo estaba levemente apoyado sobre mi pecho— y aquella noche fui feliz".



En resolución, que el debatido tema del vínculo urano-efebo ya no puede seguir planteándose en el plano de la patología, cuando se refiere a individuos de altas calidades espirituales, ajenos a todo grosero materialismo y respetuosos de la integridad moral del amigo. El joven heterosexual que haya pasado por experiencia semejante, al arribar a la edad adulta, vivirá con arreglo a su auténtica naturaleza erótica y sin mella alguna para su desenvolvimiento social. Como lo expresa el Prof. Alberto Nin Frías, "el mal no radica tanto en el sentir como en el uso que de él se hace".


Un hombre bueno, noble y generoso, como es habitualmente el tipo urano, no puede hacer daño conscientemente a persona alguna. Todos, familiares y amigos, aún eróticamente en las antípodas, siempre conservarán de él un recuerdo emocionado y cariñoso.

_____________

Hasta aquí, el polémico artículo publicado en la recordada revista argentina “Diferentes” (año 2, número 20, 1985).
Un “Adriano” de nuestro tiempo hablando de “Antinoos”.
Las argumentaciones del autor no terminan de convencerme. Pero lo comparto como cosa curiosa, porque es un artículo muy transgresor, que ponía una vez más ante la opinión pública el tema de las relaciones entre adultos y jovencitos.

Es un tema en el que no se puede generalizar, porque cada caso es distinto, cada joven madura en un momento distinto de su vida, y así como hay adolescentes de 14 años que saben perfectamente lo que quieren en cuanto a relaciones sexuales, los hay de 18 –y más- que todavía no lo tienen claro.
Así que las leyes están bien al poner el límite de 18 años, porque nunca se sabe el daño que se puede hacer a un adolescente, aunque se vaya con las mejores intenciones.




Acerca de las afirmaciones de Anthony Burgess en “El poder de las tinieblas”, hay un muy interesante comentario de José Luis de Vilallonga en La Vanguardia (6 de julio de 1992).
Un fragmento del mismo:

En cuanto a la homosexualidad, las opiniones de Burgess son radicales e inapelables, lo que resulta bastante jocoso viniendo de un inglés. "Nunca he tenido tentación alguna de carácter homosexual. Es más, siento una profunda aversión hacia todo cuanto atañe a la homosexualidad masculina." Y con una ingenuidad rayana en la simpleza, Burgess aclara: "Esa repulsión no la siento cuando se trata de mujeres. A todos los hombres (!) nos gusta mirar fotografías de lesbianas".
Entre otras muchas ingenuidades, Burgess asegura que se nace homosexual, que esa perversión está inscrita antes de que nazcamos en nuestro sistema glandular y cerebral. "De nada vale -protesta el escritor- acusar a Edipo, a las cárceles de Jean Génet y a las 'public schools' inglesas. Se nace homosexual como se nace jorobado o poeta." Pero Burgess no le encuentra disculpa alguna a la homosexualidad. "Si renunciamos a considerar el sexo en función de criterios personales, acabamos autorizando toda clase de vicios y aberraciones sexuales. Y cuando se pierde el sentido de la finalidad de las cosas, cuando uno se niega a considerarlas desde el punto de vista teológico -¿cuál es la meta? ¿cuál es el fin?-, entonces es mejor que aceptemos el riesgo de complicarnos irremediablemente la vida."
Los homosexuales ingleses -que no son pocos- atacan duramente a Burgess acusándole de no haber comprendido nada de este problema, que sólo lo es para él y para los que piensan como él.

Pueden leer el artículo completo en:

http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1992/07/06/pagina-15/33525220/pdf.html

Para los versos de Walt Whitman, tomé como base la traducción de Francisco Alexander, "Hojas de Hierba- Versión directa e íntegra conforme al texto de la edición definitiva de 1891-1892", Editorial Novaro, décima edición, 1978.

viernes, 1 de marzo de 2013

A veinte años de la partida de Hebert Scariatto



Hebert Scariatto (1953-1993) fue el hombre que hizo posible  en Uruguay, a través de un medio de difusión masiva, el contactarse con otras personas para tener con ellas algo más que amistad, y sin importar el sexo ni la orientación sexual de quien buscaba compañía, en la vida o en la cama. 
Para mí, fue la gran oportunidad de conocer personas que no frecuentaban el ambiente gay, y que aún hoy forman parte de mi círculo de amigos.
Aquellos inolvidables "Susurros" que publicaba el diario "La República", hicieron historia. Por primera vez en nuestro país, los "susurradores" se atrevieron a expresar sus deseos más profundos de realizar todo tipo de fantasías sexuales con gente afín a sus intereses.
Las dos notas que comparto con ustedes a continuación aparecieron, la primera, en la contratapa de "Susurros" (22 de febrero de 1993) cuando falleció Hebert, y la segunda, a fines del 94, cuando se reinició la publicación de mensajes.

"HEBERT" por Néstor Curbelo

Cuando nos conocimos en 1968, (inútil repetir todo lo que ello connota, vejentud aparte) eras al uso. Como casi todos nosotros. Montgomery, Levy's, botas de paracaidista, alguna cita siempre pronta de Marx, Lenin o el Che Guevara, un mapa preciso de lo que la vida, necesaria y científicamente, estaba obligada a ser: una granja colectiva en donde la felicidad crecería como zapallitos. Zapallitos todos iguales porque eso de la uniformidad era importante. Años más tarde, en París, esperaban otras lecciones. Quienes se habían soñado a sí mismos como patrones de la granja no toleraban tus diferencias. Me refiero a aquellos, hoy acogidos a distintas formas de la jubilación (malhaya triste destino...), a  aquellos guardianes de la ideología (tan seguros de la solidez de los muros, entonces), tan convencidos de la plena vigencia de las buenas costumbres (suyas), tan patéticos en el diseño de paredones de fusilamiento imaginarios pero que, en su insistencia, en su emperrada manera de sobrevivir aferrados a la cornisa y sin cambiar un ápice, causaron tantas víctimas inocentes entre aquellos que se habían "quebrado". Eso sí: tenían preferencias claras (no podía ser de otra manera, lo tenían todo "claro" excepto su propio futuro): mujeres liberadas y gays primero. ¡Pum! ¡Pum! ¡Fusilados(as)! 

Lo mío era más liviano, se podía enmendar con trabajos forzados: era apenas un "hippie" (¡hippie!, ¿no es increíble?) que
hacía autostop en dirección de Marruecos. En bref, mon pote: los botones rojos, los que recién ahora descubrieron al stalinismo para travestirse en ángeles que tañen urnas. Alguien que no recuerdo, una vez me contó
que un colombiano parecido a Buda se había quemado los zapatos intentando secarlos en un horno de París. Los zapatos se agujerearon y nevaba. El coso necesitaba un calzado. Tus botas de paracaidista, las de tantas movilizaciones "coordinadas", habían quedado en aquel apartamento, así que se las ofrecieron. El colombiano se extrañó de que aquel calzado tosco te pudiera pertenecer. Cuando le explicaron que eran tus botas de tupamaro, no pudo parar de reír por cuarenta y ocho horas... No era para menos, ¡con tus orejas cargadas de pendientes!

Veinticinco años más tarde, mantenías la rebeldía, a la manera de un último mohicano. Una rebeldía impar: alegre, incontaminada de cinismo. Un militante de la alegría que sabe oponer la ironía, o sea la inteligencia, a las injusticias cotidianas. Pero, además, eras un gran amigo. Un amigo generoso, mágico. Un amigo capaz del prodigio de tener, siempre, para una última cerveza cuando uno estaba muy rayado porque la última mujer se había ido y la soledad tenia negrura de abismo. Un amigo capaz de dar consejos sobre mujeres, materia en la que, insisto Hebert, no conocés un carajo. Una gran oreja solidaria a los blues del otro. Un gran integrante de la barra, un tipo tolerante y siempre respetuoso de nuestras heterosexualidades y nuestros comentarios perversos  ("Escribíme esa nota sin que se te note el defecto por favor", te decía y vos reías a carcajadas). Sobre todo, un tipo respetuoso. ¡Y pensar que a algunos, ahora les parecerá relevante que tuvieras gripe, carbunclo o pie plano! Seguro: es inquietante comprender que la única condición indispensable para morirse es estar vivo. Saberlo amarga, acentúa el carácter pasajero del poder... Pero nosotros andamos bastante jodidos de poder y, por todo eso, para la barra, para Ricardo, para Renzo, para Eduardo y para mí, va a ser muy difícil ese asunto de la silla vacía. Pero tranqui, ni rezongués, ni histeriquiés: la Libertadores pinta bien, el juego va a seguir, vamos a volver a la tribuna. No te preocupes: no habrá ausencia, no puede haberla porque con vos, Hebert, aprendimos a ser más tolerantes con el "otro", con el que habitualmente carga con la “culpa" de todo. Por eso estás ahí, en la tribuna, en la mesa del bar, en nuestras casas, en la redacción, con nosotros. Fuerza, rocanrol y todo lo demás, ¿tá?


Tapa del Nro. 9 de Susurros, en el cual se informaba de la muerte de Hebert



Hebert Scariatto (1953—1993) Sigue susurrando

Luego de años de recorrer el mundo recaló en su viejo y gris Montevideo, Hebert.
Era 1989, y llegó el mismo día que los restos de Raúl Sendic. Quería quedarse. La imaginación era una constante en su personalidad. Intuía y creaba. Investigó todo lo que lo conmovía.
Estuvo en el Penal de Libertad y denunció en LA REPUBLICA las barbaries que allí se cometían. Acompañaban los textos muchas fotografías que consideré repugnantes. Así se lo dije, pero Hebert me contestó que las cosas bellas y las cosas crueles entran por los ojos. Con el tiempo le di la razón.
Entre sus reportajes se recuerdan los que realizó al biólogo Capocasale acerca de los arácnidos, artículo que fue elogiado por el científico, debido a la lucidez y poder de síntesis que Scariatto demostró en la nota.
También el reportaje al pai Miguel, o a los karatecas en A.E.B.U. y a los solitarios veraneantes de la playa La Estacada... Nada escapaba a su ojo avizor, certero.

“Juntacadáveres” era uno de los boliches de su predilección.
Ahora, dónde se gestó la idea de «Susúrrele a Galíndez», vaya uno a saber...
Al perrito de Galíndez no se le pudo susurrar más debido a la pacatería del Iname. Debió entonces llamarse a los pedidos de amor, afecto y placer, simplemente: Susurros.
Luego vino la revista Susurros de la que conservo seis ejemplares, en las que ahonda en profundos reportajes a la humanidad, los seres humanos y el sexo en sus más variopintas manifestaciones. Frente a la intolerancia, el descaro; frente a la prohibición, el desacato.

Por eso, al Hebert se lo extraña. Ya no está su risa fresca y picara, y en estas épocas de elecciones la bandera del MPP que nos dejó de regalo igual ondea por casa.
Cuando alguien dijo en el velatorio: "Pobre Hebert", yo pensé: Pobres de nosotros (desde ahora).
Bueno, ahora estás de nuevo con tus susurros, y nosotros esperando cada martes, con complicidad, las audacias de los montevideanos.

24 de octubre de 1994
Juan José Quintans

N. de R.: Hebert Scariatto fue en vida el editor creador de la revista Susurros, la que dejó de publicarse en 1993, debido a su prematura desaparición física, victima -como él decía- de “los males de fin de siglo".

___________________

PAI: líder religioso en la religión umbandista.
GALÍNDEZ: perro (dibujo) que era en realidad una burla, parodia o contraparte –hasta en el nombre- del “Gallito Luis”, personaje-símbolo de los avisos clasificados de El País.
INAME: Instituto Nacional del Menor, hoy INAU.
MPP: Movimiento de Participación Popular.
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ELEGÍA A HEBERT SCARIATTO


(Poema publicado también en el número 9 de Susurros)


lunes, 23 de julio de 2012

Volando por la Vía Láctea (2): Monteiro Lobato



Para quienes hayan leído el post Volando por la Vía Láctea y quieran saber algo más acerca del gran escritor brasileño Monteiro Lobato, transcribo este artículo aparecido en el Suplemento Cultural de El Día, escrito por Gastón Figueira y publicado el 11 de julio de 1982.
Gastón Figueira fue un conocido crítico literario montevideano, que siempre mostró fascinación por la cultura del gigantesco país norteño.
Veamos su reseña:


El centenario de Monteiro Lobato no puede pasar silenciosamente entre nosotros. Es un autor que logró repercusión en nuestros hogares y en nuestras escuelas, no sólo por el hecho de que la mayoría de sus obras para niños fue editada en Buenos Aires —y muy difundida en nuestras librerías, aunque creemos que en la actualidad esas ediciones en español están agotadas— sino también porque en su escritura fraternizan la enseñanza y el placer de narrar. Y, sobre todo, porque una de las características más destacables de sus libros para niños reside en el magnífico hecho de que sus personajes están libres de horrores y de fealdades. Nada de lobos que comen a Caperucita luego de haberse tragado a su también indefensa abuela. Nada de reinas envidiosas que piden a su criado que traiga el corazón sangrante de una bella princesita de quien es madrastra. Ni de Barba Azul castigando la curiosidad de quien abriera la puerta de la cámara fúnebre. Nada de esos cuentos que se vienen repitiendo y publicando incansablemente, rutinariamente, porque —aunque parezca increíble— no se ha llegado todavía a una depuración que consideramos urgentísima en este y en otros casos.
A pesar de haber traducido los "Contes de ma mere l'oie" que recogió Charles Perrault, Monteiro Lobato no siguió ese camino. También divulgó en su patria al maravilloso Andersen, a los hermanos Grimm, al Quijote, a Peter Pan, a Pinocho. Porque sus numerosos libros para niños forman dos series: aquellos creados por él y los que él seleccionó, adaptó y divulgó. Lógicamente, su obra personal es la que más nos interesa y a ella nos referiremos. Son libros claros y límpidos como la luz de Brasil, como las olas de sus playas atlánticas. He ahí sus personajes: dona Benta, Pedrinho, Tía Nastacia, Emilia. He ahí su libro "O Saci" que, al entrar en la rica mina del folklore autóctono, hace desfilar un mundo de encantamiento agreste, oloroso a selva amazónica.


Es tradicional, en la vida familiar brasileña de hace algunos años —y todavía en el campo y en ciertas poblaciones pequeñas— la "mae-preta", es decir, la "madre negra" o sea la nodriza de ese color que, al cuidar de la crianza de los niños ajenos, les va relatando narraciones fantásticas que conoce desde pequeña. Como esa "mae preta" está bastante alejada ya de los días cosmopolitas y febriles que vivimos, podemos afirmar que los libros de Monteiro Lobato, aquellos que él escribió para los niños, vienen a sustituir, a su manera, a la incansable relatora de lindos cuentos, la que llenó las cabecitas infantiles de mil sabrosas leyendas y arrulló muchas cunas, muchas cunas con los cariciosos retornelos de inolvidables fábulas. Ese mundo que Lobato presentó a los niños se caracteriza por su tónica ampliamente optimista, no faltando sutiles toques de ironía que se abren en una sonrisa bienhechora. Sus libros titulados “Reinações de Narizinho", "Caçadas  de Pedrinho", "Histórias de Tia Nastácia ", "Serões de Dona Benta " son algo ya inseparable de la familia brasileña, como un rayo de sol o como un vaso de agua. Corresponde destacar asimismo el amplio sentido didáctico, en el mejor sentido del epíteto, de libros como "Geografía de dona Benta" que enseñan de la manera más encantadora, con diálogos llenos de gracia, con insinuaciones sutiles, de manera que el niño va asimilando casi insensiblemente todo un aprendizaje que, por lo general, se ha venido dando de una manera demasiado directa en la mayoría de los casos.




Cuando, en 1948 se conoció la saudosa noticia de la muerte de este escritor, todo lo que su patria tiene de más significativo en la intelectualidad expresó su profundo pesar y dijo su palabra de apreciación, casi siempre coincidente en el fervor admirativo. Ciertamente, su personalidad es multifacética y ello motivó que no en todas las circunstancias se hiciera referencia a sus libros para niños, que son numerosos y que en la obra total de este escritor ocupan un sector tan amplio como trascendente. De esas opiniones destaco una en la que Ledo Ivo —uno de los mayores poetas de la penúltima generación literaria brasileña— dice su emoción en esa hora. 
"Ante la noticia de la muerte de Monteiro Lobato, mi infancia renació; haciéndome retornar a los días antiguos, en que las aventuras de sus personajes —que fueron también las aventuras de su espíritu— se incorporaron a mí, nutriéndome y conquistándome. Es en nombre de esa infancia, visitada por su obra que lo tornó amado de niños, que yo lo saludo ahora, a ese gran escritor dotado de tan extraordinaria simpatía humana y de tanta vitalidad de imaginación. Por vez primera en nuestra historia literaria, el público de pantalones cortos se transformó en el crítico vigilante de la obra de un adulto, consagrándola. Y creo que Monteiro Lobato tuvo bien presente ese juicio, que lo consoló de muchas amarguras terrestres".


Por mi parte, recordaré que cuando esos libros no eran conocidos en Montevideo sino por los especialistas —es decir, antes de ser traducidos al español— la circunstancia de mis frecuentes viajes a la inmensa república hermana me había hecho fraternizar con varias de sus páginas. Yo veía libros de Monteiro en la escuela carioca como en la vieja casa colonial de Bahía y Recife, o en la choza de hojas de palma que escucha la gigantesca sinfonía amazónica.
Libros alegres, pulcramente impresos en la editorial de la que él era principal propietario y muy lúcido director literario. Pudo vivir de su pluma, realizando grandes progresos económicos, pues los libros de su autoría se vendían por muchos millares y algunos sobrepasaron el millón de ejemplares —y eso en vida del autor.




Por los años veinte, Lobato era algo conocido entre nosotros, pero no precisamente a través de su personalidad de escritor para los niños. ¡Y eso que en esa época la literatura infantil era —incluso en Brasil— algo escaso, escasísimo! Sin embargo, aclaremos que no era precisamente por esa ausencia de buenos libros para niños, que los de Monteiro Lobato lograban tan amplia difusión, pues ellos serían igualmente apreciables en un país de densa bibliografía en la materia. En la actualidad, puede decirse que no hay un solo escritor brasileño — poeta o narrador— con prestigio en la literatura creativa, que no posea en su bibliografía por lo menos un libro para niños, libro que en ese país—gracias a su densa población, que estimula a las grandes editoriales— se edita bellamente, con ilustraciones a todo color y hasta, a veces, con verdadero lujo.
No quiero olvidarme de la valiosa obra de Monteiro Lobato que no está destinada a los niños: sus cuentos y su novela "O choque das razas ou O Presidente Negro" editada en 1926. Sus cuentos se inician precisamente con su libro primigenio, famosísimo: "Urupês" (nombre de cierto vegetal brasileño, del que existen diversas especies) cuya primera edición apareció en 1918. El hecho de que Ruy Barbosa elogiara públicamente al "Jeca Tatu" de ese libro (el Jeca Tatu es un personaje telúrico muy brasileño creado por M. Lobato) fue decisivo en su prestigio y difusión. Otras obras narrativas de este autor: "Cidades mortas" (1919) y "Mundo da lua" (1923) sin olvidar sus agudos ensayos: "As ideias de Jeca Tatu" y "Crónicas o memorias de Viagem", posterior.


El Doodle por los 129 años de Monteiro Lobato


En su narrativa pueden observarse, sobre todo, dos aprendizajes o hermandades literarias: Rudyard Kipling en lo agreste y Guy de Maupassant en la técnica y en el gusto del desenlace imprevisto (recordemos el cuento del préstamo del collar, del francés).
Intelectual de vasta cultura, de fecunda curiosidad y de una admirable capacidad de trabajo, Lobato publicó decenas y decenas de sus traducciones de las principales obras de muy famosos escritores de Europa, Asia y Estados Unidos: Einstein, Ernest Hemingway, Will Durant, Maeterlinck, Thornton Wilder, Jack London, Lin Yutang, H. G. Wells, Eleanor Porter, Herman Melville, André Maurois, Bertrand Russell, Nietzsche, Hans Staden, Mark Twain, Kipling, Jean Webster, etc. contribuyendo así a la obra de difusión cultural popular.
Monteiro Lobato niño
Nacido en Taubaté (estado de San Paulo) el 18 de abril de 1882, José Bento Monteiro Lobato falleció en la ciudad de San Paulo el 4 de julio de 1948.
Fue sin duda por su copiosa literatura infantil que en su entierro se vieron lágrimas de niños. Luego, en Río de Janeiro y en San Pablo se organizó una colecta para levantar un monumento a este gran escritor.

sábado, 14 de julio de 2012

La inolvidable "Julia" de Marcelo Galli

Marcelo y Victoria en su programa matutino de TV

Después de buscarlo durante mucho tiempo en la red, finalmente ahora lo intenté de nuevo y lo encontré.
Se trata del spot publicitario (en Uruguay le llamamos "reclame") que llevó a la fama a Marcelo Galli, que hoy es un actor y conductor televisivo muy popular.
Este comercial realizado por la agencia Viceversa Euro/RSCG para la Rifa de Arquitectura en el año 1997, fue elegido como el mejor de la década de 1996-2005 en la edición 2006 de la Campana de Oro, el máximo certamen publicitario local.
El premio es otorgado por la Cámara de Anunciantes del Uruguay.


Ahora, gracias a que el diario El Observador subió el video a Youtube, podemos disfrutarlo de nuevo.
Excelente idea compartirlo en internet, era un comercial que se extrañaba.


Otros detalles acerca del comercial, los aporta el mismo Marcelo Galli en un reportaje de Pablo Pera Pirotto para el diario El País, en noviembre de 2006:


En la última edición de las campanas de oro, se otorgó el premio especial a la mejor publicidad de la década. La distinción fue para el recordado aviso de Arquitectura Rifa, en donde aparecía un travesti llamado Julia. Aquel personaje estaba encarnado por Marcelo Galli, y desde entonces ha tenido una reconocida carrera actoral. Pero, además de su actividad artística, Galli también se desempeñó muchos años como educador en el Iname y ahora trabaja en el Palacio Legislativo.



-¿Cómo llegaste a protagonizar la publicidad de la rifa de arquitectura del año 1997?
-Me presenté al casting, y lo único que sabía era que había que llevar algo para producirse de mujer. Fui con cuatro o cinco pelucas y recién cuando llegué me dieron el texto. Fui sin saber de qué se trataba.


-¿Te eligieron enseguida?
-Cuando salí vi que estaban esperando actrices, actores, travestis de verdad. La verdad es que pensé que no tenía demasiadas posibilidades. Por suerte, al otro día me llamaron para darme la noticia.


- ¿Qué estabas haciendo en aquel año a nivel actoral?
-Estaba actuando en varias obras: "Cándido, servidor de dos patrones", "Alcanzame la polvera" con Petru Valenski, haciendo café concert y en Milenio hacía el concurso de imitadores de cantantes, además de una obra para niños.


-Sin dudas, ya eras un actor con mucho trabajo, pero ¿el aviso te dio más popularidad?
-Si claro, fue un gran cambio en mi vida. Tuvo una respuesta instantánea; ese comercial me hizo muy conocido. Me tomaba un taxi y cuando le hablaba, el conductor se daba vuelta y me decía: "¡Julia!" La gente me reconocía por la voz o por la sonrisa porque vestido de mujer y con peluca cambia mucho la cara. Es increíble como la gente te agradece cuando le das un poco de humor.


-¿Seguís haciendo ese personaje en tus actuaciones?
-Si, pero siempre antes de presentarlo en algún lado lo llamo a Invernizzi, de la agencia Viceversa, como una cuestión de respeto y de ética, porque ese personaje no es sólo mío. Creo que la idea de aquel comercial fue espectacular y la síntesis que se logró con el texto fue perfecta; no tenía ni una palabra de más.


-¿Cómo te enteraste que habías ganado el premio del comercial de la década?
-Me enteré por el diario El País. Cuando llegué a mi trabajo en el Palacio Legislativo todos me felicitaban y después cuando leí la noticia. Yo creía que "Julia" no ganaba porque competía con avisos que son históricos, con una gran producción.


Marcelo cuenta también esta anécdota:
El mismo año en que se hizo el comercial de la rifa de arquitectura, la agencia Viceversa cumplía quince años. La original idea del equipo de creativos fue festejar el aniversario como si se tratara de la fiesta de una quinceañera.

Y la chica elegida para encarnarla no podía ser otra que "Julia", el personaje de Galli.
"Bajé las escaleras, hubo cortejo, globos, vals, torta y una banda en vivo", recuerda el actor. "Pero lo más gracioso de todo fue que en medio de ese festejo, yo tenía que ir a recibir un premio que me entregaban por mi aporte a la cultura en otro lugar. La agencia me puso un remise y fui a recogerlo vestido de blanco y con peluca. Nadie entendía nada".

Pueden leer el reportaje completo en la página de El País:
http://www.elpais.com.uy/06/11/17/pciuda_248054.asp

Otro reportaje en:
http://www.lr21.com.uy/comunidad/344027-en-mi-programa-trato-de-ser-sincero-y-directo

Más datos acerca de la carrera de Marcelo en la página de la Compañía Italia Fausta:
http://www.italiafausta.com.uy/fausta_curriculum_galli.htm

miércoles, 29 de febrero de 2012

La muerte del Pequeño Príncipe


"Se recuesta a mi lado, rompe un pedazo del chocolate y me lo lleva a la boca.
-Eat, come on, eat!
Susurra, pero aun así su voz suena fuerte."


"Me voy mareando de a poco con el sabor dulce que fluye por mi cuerpo, con el olor de sus ropas y con la mano que acaricia mi rodilla." 


"Siento como si me ablandara y me derritiera como el chocolate que está entre mis dedos: esta es la forma en la que quiero vivir, por supuesto, mientras él esté allí para llenar la carpa con su calor y aromas y comida".


(Fragmento de "For a lost soldier" -"Para un soldado perdido"- por Rudi Van Dantzig. Traducción: Alejandro. Imágenes de la película basada en el libro)

***
Rudi en 1944
Rudi (derecha) con un amigo en 1941

Fue una de las noticias más tristes del comienzo de este año.
El 19 de enero, a los 78 años, falleció Rudi van Dantzig en su casa de Amsterdam. 
Conocido mundialmente por ser el autor y protagonista del libro de memorias “For a lost soldier” (publicado en 1986), en el cual se basó la película del mismo nombre (1992), y que ya ha pasado a ser un clásico. Cuenta acerca de su temprana relación íntima (tenía 12 años) con un soldado canadiense de las tropas aliadas de liberación.

Rudi van Dantzig había nacido el 4 de agosto de 1933 en Amsterdam, donde su padre trabajaba en una fábrica de aviones Fokker. Sus padres eran marxistas que se oponían a la guerra y estaban entusiasmados con el Esperanto (el propuesto pero nunca aceptado “idioma universal”). El niño tenía seis años cuando los alemanes invadieron los Países Bajos durante la Segunda Guerra Mundial. Creció bajo la ocupación, y finalmente su familia lo envió a vivir al campo, en Frisia, que era un lugar más seguro.
Fue allí, poco después de la liberación, donde conoció a aquel “soldado perdido”.





Volvió a Amsterdam, y en la escuela fue un alumno mediocre y sin mucho interés en sus estudios.
En esos años de adolescencia, la danza era lo último que pasaba por su mente, hasta que en 1950 vio "The Red Shoes" ("Las zapatillas rojas" de Michael Powell), la película clásica del ballet. Rudi quedó tan impresionado con ella que la vio 39 veces más, y se fue a estudiar danza con Anna Sybranda y luego con Sonia Gaskell, a los dieciséis años. 
Estaba claro que, tras ese comienzo tardío, nunca llegaría a ser un bailarín de primer nivel.


Rudi en sus comienzos con la danza
Con Marianne Hilarides, en 1952


Tenía ya dieciocho cuando Sonia, ante la escasez de bailarines varones, le dio una primera oportunidad en su compañía. También con el apoyo de su maestra, en 1955 Rudi crea la coreografía del primero de sus 51 ballets, Isla Nocturna, con música de Debussy.



RUDI

El año anterior, Martha Graham y su compañía habían hecho una primera visita a los Países Bajos y el efecto sobre Van Dantzig fue removedor, abriendo sus ojos a nuevas posibilidades para el teatro y la expresividad en la danza. Viajó a Nueva York para estudiar la técnica de Graham, que iba a tener una fuerte influencia en su propia coreografía.

En 1961 Gaskell combinó su pequeña empresa con otras dos para formar el Ballet Nacional de Holanda –con apoyo estatal- y se convirtió en su directora artística.

Rudi en 1959 se había unido a una nueva compañía, la Netherlands Dance Theater, pero volvió al Ballet Nacional en 1969, como co-director junto a Gaskell. Y quedó después como único director artístico, desde 1971 hasta su renuncia en 1991.
Coreógrafo provocador, con su mezcla de idealismo y de  protesta social imprimió al Ballet Nacional de Holanda un perfil internacional. Se describía a sí mismo como “una especie de bastardo entre el ballet clásico y el moderno”.
En realidad, fue su ballet moderno el que ofreció una poderosa alternativa europea a los modernistas abstractos de la danza neoyorkina, y a partir de sus trabajos Holanda empieza a liderar la danza de la Europa continental.


Rudi en Estados Unidos

"La danza debe tener un gran interés por lo social", dijo Van Dantzig en una entrevista para The New York Times en 1976, justo antes del debut de su compañía en Nueva York. "Usted debe comprometerse con la vida -y no sólo bailar-, con la vida tal como es y tal como quisiéramos que fuera."

En su condición de homosexual con una activa sensibilidad política, sintió agudamente la intolerancia de esos tiempos, lo cual se convirtió en un tema importante en sus ballets y escritos.

Rudi van Dantzig saltó a la fama internacional con su ballet "Monumento para un niño muerto" (1965), retrato de un atormentado adolescente que descubre su homosexualidad en un entorno intolerante. Se inspira en la breve vida del influyente poeta homosexual holandés Hans Lodeizen.


RUDI


Cuando una compañía estadounidense, el Harkness Ballet, estrenó esta obra en Estados Unidos en 1967, Clive Barnes, crítico de danza del diario The Times, la llamó "sin lugar a dudas, una importante creación." Más que contar una historia literal, el ballet seguía los encuentros traumáticos del niño en un patrón fragmentario, alucinante.

Los sets habían sido diseñados por el coreógrafo y bailarín Toer van Schayk, pareja de Rudi por mucho tiempo, y que le sobrevive. 

La obra, con música electrónica experimental de Jan Boerman, era tan poderosa que hasta el gran Rudolf Nureyev pidió para protagonizarla. Después de esto, Van Dantzig coreografió tres ballets para él. El primero, "Cuerdas del Tiempo", fue la primera pieza influenciada por la danza moderna creada para Nureyev. Se estrenó en Nueva York en 1970 y recibió muy malas críticas.


Rudolf Nureyev en Monumento para un Niño Muerto, circa 1969


El propio Rudi reconoció que estaba contrariado por los “atentados” de Nureyev contra su estilo coreográfico. Decía que “Es como alguien que habla un idioma que no es el suyo y tú siempre puedes escuchar de fondo su lengua materna".
De todos modos su amistad con Nureyev continuó, y tras el espaldarazo del gran bailarín recibió múltiples encargos, tanto del ballet nacional holandés como de compañías internacionales.

“Pájaros Pintados” (1971) no fue un homenaje al Uruguay* sino una alerta temprana a la capacidad del hombre para contaminar tanto las mentes como el entorno, y hacía un amplio uso de películas proyectadas para ilustrar y ampliar la acción en el escenario. El último golpe teatral se producía cuando la música de Niccolò Castiglioni daba paso a una grabación del coro final de “La Pasión según San Mateo” de Bach, que era acompañada por el elenco, el propio coreógrafo y parte del personal de la empresa.

Como director artístico, Van Dantzig mantuvo un repertorio ecléctico que incluía los clásicos del siglo XIX (Romeo y Julieta, El Lago de los Cisnes), ballets de coreógrafos contemporáneos neoclásicos (George Balanchine y Frederick Ashton) y obras nuevas, que a menudo mezclan danza moderna con el vocabulario del ballet clásico, suyas propias y de Hans van Manen y Toer van Schayk, los otros dos coreógrafos que junto a Rudi revolucionaron la danza en Holanda.


Hans van Manen, Rudi van Dantzig y Toer van Schayk, hacia 1970
Con su pareja, Toer van Scheyk, en Rotterdam, abril de 1979


Rudi van Dantzig, primer plano, en un ensayo


Rudi consideraba que su mejor trabajo era "Cuatro últimas canciones" (1982), título tomado de Richard Strauss. Aquí se transforma la meditación de Strauss sobre la muerte en un poema de amor silenciado: cuatro parejas separadas en duetos por una mensajera de la muerte.

Retirado de su trabajo como director en 1991 después de 20 años de actividad, Van Dantzig continuó como coreógrafo residente de la compañía por un período de tres años, y aun regresó a su Ballet Nacional de Holanda en 2002 con su creación “Lommer”.

Recibió el premio “Benois de la Danse” -premio a sus logros de toda una vida- y fue condecorado como Caballero y Oficial de la Orden de Orange-Nassau.

Escribió dos libros relacionados con la guerra. Uno fue "Para un soldado perdido", que ya mencionamos, y el otro un libro sobre Willem Arondéus, un artista homosexual combatiente de la resistencia holandesa contra los nazis.

También escribió sus memorias sobre Nureyev: "Nureyev: El rastro de un cometa".

Homenajeado en el escenario, en 1991

Rudi en sus últimos años



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FOR A LOST SOLDIER: La película


En cuanto a la polémica suscitada por la película, hay varios lugares en la red donde se pueden leer distintos puntos de vista acerca del espinoso tema que aborda.
Creo que lo más importante es que refleja una vivencia de Rudi que marcó su preadolescencia, algo que él recordaría a través de los años.




Aquel hombre que lo llamaba "Mi Príncipe", y que apareció en su vida justo en ese momento de quiebre y de euforia, cuando finalmente quedaban atrás aquellos años de incertidumbre y desesperanza, y se abría ante el niño un horizonte luminoso.




Si lo miramos como un simple abuso por parte del soldado, tenemos que tener en cuenta que el niño ya tenía un grado de madurez tal, que cuando sucedió el primer encuentro íntimo era algo que él ya lo venía deseando y buscando desde hacía bastante tiempo, como claramente se muestra en la primera parte de la película.
De todos modos, da para polemizar, y mucho.
Esto, en cuanto a la película en sí.

Pero si pensamos en lo que realmente sucedió...
La película es hermosa así como está, pero cuenta sólo la mitad de la historia, cuando el niño ya se había encariñado con el soldado.
Y se saltea -muy prolijamente- la parte del libro que relata cómo fue en realidad el primer encuentro sexual.
Ahí Rudi nos cuenta que el soldado lo violó en un granero un día de lluvia, abusó groseramente del niño, el cual después de eso estuvo confundido y enfermo por unos días, con fiebre.
Si la película hubiera mostrado eso, muy distinta sería nuestra opinión acerca de esta historia.

Pueden leer un buen comentario del film en:


http://lecturascinematograficas.blogspot.com/2011/06/voor-een-verloren-soldaat-for-lost.html


Es interesante lo que aclara allí -en uno de los comentarios- Alejandro: que el final de la película es puramente ficticio, que "la identidad del soldado es absolutamente desconocida, y Rudi nunca volvió a tener contacto con él."
Agrego algunas otras imágenes de la película:














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El artículo biográfico es un compendio de noticias aparecidas en las últimas semanas en The Telegraph, The Guardian y The New York Times, de donde fueron tomadas también algunas de las imágenes, así como del blog "Christos Second Life", y de la página:
http://www.eenlevenlangtheater.nl/rudi%20van%20dantzig/biografie/Jeugd


*La palabra "Uruguay" es de origen guaraní, y significa, según la etimología más popular, "Río de los Pájaros Pintados".