miércoles, 6 de junio de 2012

Adriano y Antinoo por Luis Antonio de Villena


Luis Antonio de Villena, gran escritor español al que ya hemos mencionado en este blog (y una fuente de inspiración a la que siempre volveremos), escribió una interesante semblanza del Emperador Adriano para la revista "La Aventura de la Historia".
Apareció publicada en la sección "Mi Héroe", página 130 del número 49, en noviembre de 2002: 


PUBLIO ELIO ADRIANO
A este emperador romano nacido en Itálica (Hispania) en el año 76, lo ha hecho modernamente célebre la novela de Marguerite Yourcenar Memorias de Adriano (1951), donde la autora franco-belga, con respeto a la Historia, da voz a un hombre, sin duda excepcional dentro de las condiciones del Mundo Antiguo, quiero decir aquí sobre todo, dentro de un mundo que aceptaba como normal la institución de la esclavitud...

Adriano -lejanamente emparentado con Trajano, su antecesor en el poder y final padre adoptivo- fue un intelectual enamorado de la belleza, que procuró conservar y acrecentar un patrimonio artístico y una cultura (la grecoalejandrina) en cuyos valores creía absolutamente. Fue designado emperador de Roma el año 117 y durante su reinado sólo hubo una guerra importante, que fue una revuelta en Judea (uno de los más inestables y problemáticos territorios del Imperio) entre 132 y 135.

Adriano joven, Museo del Prado, Madrid


Adriano (en latín Publius Aelius Hadrianus) viajó a lo largo de sus dominios y procuró ser justo, benevolente, sabio y feliz, hedonistamente feliz... Una de las monedas que se acuñaron con su efigie, lleva esta inscripción: Humanitas, felicitas, libertas. Siendo muy joven, leí esas palabras -y el sentido que el César quería darles- y quedé deslumbrado. Y creo que sigo deslumbrado, porque pocos gobernantes (aún hoy) son capaces de asumirlas o declararlas: Humanismo, felicidad, libertad...

Moneda de Adriano con la inscripción "Libertas"


Adriano (que amaba mucho a Grecia y singularmente a Atenas, fuente de la cultura en que bebía) residió un par de años en esta ciudad, promoviendo las obras públicas, entre ellas, la finalización del Gran Templo de Zeus Olímpico, que había iniciado Pisístrato, más o menos 700 años antes. Construyó su célebre villa en Tíbur (Tívoli) cerca de Roma, y entre tantísimas obras, su propio mausoleo, base hoy del Castel Sant'Angelo.


Se enamoró de un muchacho bitinio, Antínoo, que murió ahogado en el Nilo cuando tenía unos 20 años. Adriano llenó el Imperio de magníficas estatuas de ese amado -de hermosura rotunda- que encarnaba lo Bello Ideal. Una forma humana de la perfección del mundo.


Se dice que escribió -Adriano- unas memorias, que se han perdido, así como sus cartas. Pero de este hombre que aspiró a la belleza, a la armonía, a la libertad, a la paz y a la natural pluralidad moral, se conserva un poemita -que según una tradición, probablemente apócrifa- recitó en su lecho de muerte:
Animula, vagula, blandula... (Almita, errante, dulce...).


Han pasado cientos y cientos de años (Adriano murió en 138) y el César hispano sigue siendo, creo, un alto ejemplo de humanismo abierto. De buen ser hombre. Nada menos.
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Luis Antonio de Villena es autor también de un precioso poema que viene a ser como un reproche para los dos escritores (Peyrefitte y Montherlant) de los que hablamos en el post anterior.
Contra los "cazadores" de jovencitos en las calles -esos "Antinoos" heridos-, van dirigidos sus versos:



ANTÍNOO HERIDO

También es posible que esos ardidos buscadores
de belleza, acechadores del minuto hermoso de la juventud,
también es posible que ellos no sepan amar, sin más.
La infancia, siempre. Un oscuro, herido daño primordial,

cierto, pero (incapaces de darse, egoístas, medrosos,
íntimamente cubiertos de sangre) no saben amar...
Buscan entonces con sed la gloria adolescente del
leopardo, el muchacho de Maratón, el dorio atleta suave

como los rubios aqueos, u oscuro como los coptos
que servían vino y miel... Noche tras noche, la búsqueda
no cesa y el Todo se desmiga en multitud...

¡Con lo hermoso que es compartir la vida en amor,
ver dormir, cansado del amor, a tu buen amigo feliz!.
¡Desdichados estetas, agonizantes mendigos de una luz!

(Antonio Luis de Villena, en su libro “Alejandrías: antología”, Editorial Renacimiento, 2004)

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El artículo de Adriano lo pueden leer también (levemente modificado, sobre todo por la duda en el lugar de nacimiento) en la página de Antonio Luis de Villena.

jueves, 31 de mayo de 2012

Roger Peyrefitte y Henry de Montherlant


“Los pecados bellos, como todas las cosas bellas, son el privilegio de los ricos”
Oscar Wilde






ROGER PEYREFITTE, novelista y cronista de las costumbres contemporáneas, nació en 1907 en Castres, en el departamento francés del Tarn. Se educó en el sur de Francia, casi siempre en colegios católicos, y se graduó en la Escuela Libre de Ciencias Políticas de París. En 1931 inició la carrera diplomática, que le llevó a Grecia entre los años 1933 y 1938. Allí protagonizó varios incidentes de índole homosexual, por lo que fue llamado a París, donde su estilo de vida libre le llevó finalmente a verse obligado a escoger entre renunciar a su carrera o ser expulsado del Gobierno de Vichy.
Para explicar su evolución como homosexual, se dedicó a escribir. Su primera novela, Las amistades particulares (1944), ganadora del Prix Renaudot en 1950, fue un éxito de ventas y de crítica, igual que la película que, basada en ella, Jean Delannoy hizo en 1964. El libro llamó la atención del poeta y dramaturgo Jean Cocteau (1889-1963), y entre ambos surgió una íntima amistad. Por otra parte, Peyrefitte ya era amigo desde hacía bastante tiempo del novelista y dramaturgo Henry de Montherlant (1896-1972). Pero estos escritores mantenían su homosexualidad más o menos oculta al mundo, mientras que Peyrefitte se convirtió en líder del movimiento gay de París. Junto con André Baudry, fundó una de las primeras organizaciones gays, Arcadie.



Ilustracion de Gaston Goor para
"Las amistades particulares"

Entre sus siguientes obras, destacamos la biografía novelada de un poeta francés de segunda fila, Jacques d'Adelsward-Fersen (1879-1923): “El exiliado de Capri” (1959), que es virtualmente un «Quién es quién» del mundo gay europeo de principios del siglo XX.




En 1976, Peyrefitte escandalizó al mundo cristiano al afirmar que el papa Pablo VI había sido un activo homosexual en su etapa como arzobispo de Milán. Este dato ya me lo había pasado hace años un amigo gay que militaba en la Orden Tercera de los Franciscanos.



Aquel Papa, Giovanni Battista Montini (1897-1978), que de pequeño era titiritero, fue el primero en visitar nuestra Latinoamérica.
Quienes hayan visto imágenes suyas en algún video, habrán comprobado que, tanto en su aspecto como en sus movimientos, era muy “gay”.


Peyrefitte nos cuenta acerca de esto:
Cuando, en febrero de 1976, el papa Pablo VI proclamó la censura de la homosexualidad, la masturbación y las relaciones prematrimoniales, la revista Lui vino a preguntarme mi opinión. Yo estaba realmente indignado, porque sabía que el Papa, cuando era arzobispo de Milán (no, por supuesto, durante su papado, porque ya es un hombre muy anciano casi sin vida privada), había mantenido una relación con un joven actor cuyo nombre conozco. Y no es que lo supiese por los comunistas o por los porteros; a pesar de la osadía que representaba mi homosexualidad en sociedades como la italiana o la francesa, yo conocía a personas que ocupaban muy altos cargos del Estado. Por ejemplo, cuando estuve hace muchos años en Milán, conocí a varios representantes de la llamada «aristocracia negra», en alusión al color de las sotanas. Ellos me contaron la historia porque sabían que yo no iba a sacar partido de ella. Conocí también a un hombre que solía ir a un burdel para encontrarse allí con chicos. (Todos los italianos son bisexuales. Tienen esposa e hijos, pero...) Y el arzobispo -y luego Papa- Montini iba también allí. Volví a preguntar cuando estuve en Roma poco después y otras personas me dijeron: «Sí; en ciertos círculos es un secreto político. El muchacho es muy conocido y es un protegido del Papa».




Así que me indigné y divulgué esta información sin mencionar el apellido del chico. [En Propos secrets, Peyrefitte dice que su nombre era Pablo y que, por eso, el Papa tomó ese mismo nombre al ascender al pontificado.] El semanario italiano Tempo publicó un artículo sobre el tema, junto a una caricatura del Papa, y cayó como una bomba nuclear en Roma. Fue fantástico. El vicario de Roma pedía oraciones en toda Italia en desagravio por esta injuria al Santo Padre. Y, un Domingo de Ramos, se vio al Papa en su balcón del Vaticano leyendo su Delle cose orribili e caelumniose... en alusión a mi afirmación. En realidad, cayó como una bomba en todas partes. Un amigo que vivía en Colombia me dijo que le dedicaron toda una página en los periódicos locales. En todos los rincones del mundo: «Peyrefitte y el Papa». Yo estaba conmocionado, porque nunca esperé semejante reacción. Pero también estaba muy orgulloso, porque era la más fantástica consagración de un escritor vista en muchos años gracias a unas pocas palabras.


Para concluir con la breve biografía de Peyrefitte, agregamos que sus obras posteriores continuaron mezclando ficción e historia, como en La naturaleza del príncipe (1963), ambientada en la Italia renacentista, y una biografía de Fernand Legros, La vida increíble de Legros (1976).


También escribió sus sorprendentemente ingenuas memorias: Nuestro amor (1967), Propos secrets (1977) y L'enfant de coeur (1978). Entre 1977 y 1981 publicó una trilogía  sobre Alejandro Magno.
Roger Peyrefitte murió en París en 2000 a la edad de 93 años.
Ver también: "El camafeo antinoico de la colección Peyrefitte".
Este escritor fue descaradamente paidófilo (así escribe la palabra Villena, y creo que está bien), inclinación que Peyrefitte podía satisfacer sin sobresaltos, debido a su inmensa fortuna y a sus influencias políticas. Fue también uno de quienes más luchó para bajar la edad de consentimiento sexual en Francia.
Como ya sabemos, y desde que el mundo es mundo, “hay una justicia para los pobres, y otra justicia para los ricos”.

Su libro “Nuestro amor”, está basado en su relación íntima con un niño de 12 años al que conoció durante la filmación de su obra más conocida, “Las amistades particulares”.
Así lo contaba en 1978:

“...Un libro que publiqué hace diez años llamado Notre amour, las confesiones sobre una relación que tuve con un muchacho. Después de publicarse, me llevaron a juicio: el juez de instrucción me preguntó si era verdad. Naturalmente, le dije que era ficción. No podían probar ni lo uno ni lo otro. Pero el padre de una niña que aparecía en la historia conocía todo el asunto e hizo lo posible para causarme problemas. Incluso fue a ver a mi primo, Alain Peyrefitte, que entonces era ministro de Educación Nacional, y le dijo: «Debe ir al ministro de Justicia y exigir sanciones legales. Porque no es una obra de ficción, es una historia real». Mi primo no hizo nada.


Alain-Philippe Malagnac
Le debo toda mi experiencia con la homosexualidad a ese chico, Alain-Philippe Malagnac, a quien conocí cuando él tenía doce años y medio, y que sigue siendo mi amigo veintisiete años después. Como ya he dicho, hasta entonces sólo había sido pederasta. Igual que los antiguos griegos, no podía mantener relaciones con un chico que ya tuviera vello púbico. Cuando le conocí, hacía el papel de enfant de choeur (monaguillo) en la película basada en Las amistades particulares. Su madre le dio a leer el libro a los doce años, y fue como si le alcanzara un rayo; lo mismo me hubiera pasado a mí en su lugar. Para él, yo era un dios. Después, leyó en el periódico que se buscaban chicos para la película y se presentó con la esperanza de verme. Como era muy guapo, le dieron un papel.



Le conocí el primer día que entré en un dormitorio de la abadía de Royaumont, cerca de París, donde tan magníficamente se rodó la película. Sus ojos se encontraron con los míos inmediatamente. Después, tuve con él una relación secreta por mediación de un amigo mío que trabajaba en la película. Le dije al chico: «Hoy arriesgo toda mi vida: si eres capaz de corresponderme, serás mi amigo para siempre». Era fantástico decirle algo así a un niño. Me dije: «Quizá, después de unos años, ya no me guste. Será peludo y todo eso». Pero, a los pocos segundos de pensarlo, adiviné que la posibilidad del amor, incluso del amor pederasta, podía trascender cualquier asunto de pelos y convertirse en un amor homosexual para toda la vida. Mas fue muy, muy, muy arriesgado y, por mi parte, una muestra de mi gran confianza en el futuro.



Lo cuento todo en Notre amour. Es realmente increíble que un libro así no haya sido traducido en dos países tan pederastas como Inglaterra y Estados Unidos. Todos los lectores franceses lo consideran el libro sobre la cuestión. En principio, la historia terminó cuando el chico tenía dieciocho años; estábamos juntos en Italia, en Capri, y tuvimos una... Bueno; me abandonó, y pensé que se había acabado todo. Para consolarme de ese amor perdido, escribí el libro. Y, apenas lo acabé, me encontré con él otra vez y la historia comenzó de nuevo. Él vive todavía, y lo nuestro también. Cuando terminó sus estudios, a los diecinueve años, se convirtió en mi secretario. En más que un secretario. Era mi amigo. Es grotesco aplicar la palabra «secretario» al principal colaborador de mi vida. Trabajamos juntos en tres libros. Y juntos seguimos los viajes de Alejandro Magno. Cuando era niño, le prometí que lo haríamos y, cuando en 1972 decidí finalmente escribir el libro, viajamos en coche y en avión de Atenas a Nueva Delhi. Fueron unos momentos maravillosos."



Henry de Montherlant

El otro escritor a quien nos referimos en esta nota, Henry de Montherlant (1896-1972) era hombre de una elegancia sobria, estoica, el pelo cortado a cepillo, con algo de atleta maduro y el rostro severo y austero como un senador o general romano.
La vida pública de Montherland –escritor de éxito, académico, personaje altivo a contracorriente- estuvo sellada por la dignidad, la respetabilidad y el asentimiento riguroso –exagerado- a los valores más tradicionales.
Verdad es que dejó adivinar (sobre todo después de sus cincuenta años) debilidades clásicas y, siempre, amor a la juventud.
Del libro de Montherlant "Paysage des Olympiques"
Foto de Egermeier
Pero lo que algunos sabían o intuían sólo salió a luz pública con la biografía de Pierre Sipriot, Montherlant sans masque (tomo I, 1982) y la edición de su inicial correspondencia con Roger Peyrefitte (1983). Y ese nombre vuelve a sorprender: Montherlant y Peyrefitte ¿amigos?
Peyrefitte provocador, escandaloso, bestsellerista de la homosexualidad, no demasiado considerado por los grandes adalides de la literatura. Y Montherlant —aparentemente— su opuesto. Pero resulta que ambos se trataron con cordialidad parigual entre 1938 y 1966, y que se conocieron ese primer año, en abril, merodeando ambos por una verbena (kermesse) de la place Clichy. Sus cartas —en los primeros años— llegaron casi a ser diarias (las de Montherlant crípticas, llenas de claves, ahora desveladas por Peyrefitte) y lo que tanto les unía —además de su afición literaria— era la búsqueda de muchachos menores, adolescentes, núbiles, gosses, en los barrios parisinos. 



Cuando se lograba la caza, iban a consumarla a un cine o a un apartamentito que Montherlant tenía al efecto. Naturalmente ellos —como los pederastas que creen en el ideal griego— aunque sabían obrar contra la ley (y tuvieron algún traspiés con la policía) no creían corromper. El adolescente es un ser plenamente abierto al sexo y naturalmente sensible a la seducción del mayor, que es un trasunto —no autoritario— del padre. Sus aventuras (pacíficas, no violentas, pícaras cuando más) dan salida a una pulsión núbil que nunca impedirá al muchacho que seduce o se deja seducir (si no es básicamente homosexual) cumplir un rol viril con sus amigas y ser después un buen padre. 

Peyrefitte titula su prólogo a la correspondencia, L'aprés-midi de deux faunes, ya que sus cacerías moceriles ocurrían siempre por la tarde, después de comer. Y no duda en el apodo faunos: Abrasados de continuo por el apetito de la belleza adolescente, de la que circulan abundantes nombres propios o apodos familiares en las cartas. Claro que ambos también llevaron —de modo diferente— su obsesión a la literatura. ¿No son comparables la primera novela de Roger Peyrefitte, Las amistades particulares (1949) y la última de Montherlant, Los muchachos (1969)?



Cuenta Pierre Sipriot:
En diciembre de 1938, Henry Millon de Montherlant fue visto en la kermesse Berlitz, cuando abordaba a un muchacho de catorce años. Montherlant había ido con él, tras unos instantes de conversación, al cine Radio Cité. En el entreacto los policías le pidieron su documentación. No habían constatado ningún acto impúdico: tan sólo caricias en las rodillas del chaval que no dijo ninguna otra cosa contra Montherlant. Éste declaró que buscaba la compañía de muchachos jóvenes «para mejor ilustrar sus novelas y obras de teatro». En tal chasse de bonheur (caza de la felicidad) como llamaba Montherlant a tales actos, no ocurrió nada más. Esa vez salió sin mal.



Pero como muchos pederastas —que poseen un trasfondo de adolescencia detenida, de evolución sexual no desarrollada— ni Montherlant ni Peyrefitte parecen haber olvidado nunca las tiernas amistades de la adolescencia, en las que un muchacho mayor —como en los viejos internados— protege a otro, más jovencito, pubescente, motivo de su camaradería y de su ternura. Tales amistades amorosas son las que retratan las antedichas novelas de Peyrefitte y de Montherlant. Pero mientras Las amistades particulares es una novela melosa y llena de exageradas ternuras (pese a ser quizás una de las mejores obras de su autor), Los muchachos es todo contención y tensión puras. Montherlant habla en ella de lo que denomina la Ilíada de la protección, la epopeya de esa amistad cuyos límites —para el mundo actual— resultan filosos. 



Esta novela de su vejez, abre el ciclo cronológico de su héroe Alban de Bricoule (al que volveremos a ver en Los bestiarios) enamorado, a principios de la belle-époque, del muchachito Serge Souplier. Lo que no hace sino recrear la historia que le aconteció al propio Montherlant adolescente y que le llevó a ser expulsado a los dieciséis años del colegio Saint-Croix, tema que el austero, el jansenista, el reservado Henry, admirador del rigor romano, ocultó toda su vida. El erómeno ideal —dentro de la Ilíada de la protección— es un colegial tierno y con rastro de rudeza (rodillas rasguñadas, por ejemplo), una mezcla de delicadeza y salvajismo, con el olor peculiar de las aulas, tal como Montherlant describe a Aymery de la Maisonfort:
Con sus cabellos rubios, su tez de «lila y rosas», su cabeza fina en oposición a sus poderosas piernas desnudas, bien formadas, un poco lerdo, hacía recordar a una oca, pero a una oca linda. Tan puro, y bañado en una frescura de violeta: la pureza misma. Acababa de cumplir doce años.



Claro que la historia, la ternura, el peligro, la fratría guerrera entre Alban y Serge (una de las grandes obsesiones, una ímago recurrente en la mente del autor) había dado primero pie a una delicada obra de teatro, La Ville dont le prince est un enfant —La Ciudad en la que reina un niño— que Montherlant publicó en 1951, pero que sólo se representó en 1967. Alban se llama ahí André Serváis, muchacho de dieciséis años, pero Serge sigue siendo Serge Souplier, de catorce, y en medio el Abbé de Pradts, el prefecto, que protege y a la par reprueba a los alumnos enamorados porque, naturalmente, comprende demasiado ese amor y hasta tiene que luchar secretamente en su contra. Obras de acendrada literatura, en todo lejanas a una visión simplista del tema, La ciudad en la que reina un niño y Los muchachos son recreaciones meticulosas, controladas y en cierto modo contradictorias cada cual en sí, de un motivo obsesionante: la perfección de una pureza que nunca se volverá a repetir. 



El amor santo (pero carnal) de los adolescentes que, prendados de la gracia y de la fuerza, vivirán el compañerismo como el amor más idealizado de su vida, amor de caballeros y paladines en búsqueda del Grial de la Belleza que no se auto-complace, de la Pureza pecadora y de la Inocencia fraternal. Por ello (pese a sus búsquedas en lo real) Montherlant prefirió secretear su sexualidad. Sus ideales de adulto —su severidad de republicano, su clasicismo riguroso, su altivez, su sentido personal del honor— todo procedía de su militancia adolescente en la caballería espartana, aprendida y vivida en el colegio. La relación de Alban y Serge es verdad (fue verdad) pero nunca debe perder su condición de sueño, de quimera, de ideal. Un mundo de tensa sobriedad, de amor puro, nunca de lujuria decadente. (Ni qué decir tiene, la mera homosexualidad queda lejos, profana y ausente, de todo esto.)
De "Paysage des Olympiques"
Terminamos la reseña sobre Montherlant con datos de la Wikipedia:
“Habiendo quedado casi ciego a causa de un accidente, se suicidó el jueves 21 de septiembre de 1972.
Sus cenizas fueron dispersadas en Roma, sobre el Foro, entre las piedras del Templo de Portunus (o templo de la fortuna viril) y en el Tíber.”
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Textos extraidos (con alguna modificación) de los libros:
"El libro de las Perversiones" por Luis Antonio de Villena, Editorial Planeta, 1992
"Cónsules de Sodoma" de Ed. Tusquets, 2004. Edición a cargo de Winston Leyland, reportaje a Peyrefitte por D. W. Gunn.
Foto del encabezado por Bruce Weber.
Las imágenes del Papa Paulo VI pertenecen a una historieta de Editorial Novaro de México.
Las fotos de "Paysages des Olympìques" tomadas del excelente blog Bibliotheque Gay.
Tapas de los libros de Peyrefitte, del blog Disjecta Membra.

Las Amistades Particulares: fotos de la película y origen del título AQUÍ

jueves, 12 de abril de 2012

¡La Celeste, eterna y gloriosa, al podio!




RANKING FIFA

Uruguay al podio de los mejores equipos del mundo

Uruguay hizo historia al conquistar por primera vez el tercer puesto de la clasificación de la Federación Internacional de fútbol (FIFA) de mejores selecciones del mundo, mientras que España sigue líder y Alemania recupera el segundo lugar, según datos publicados hoy. 

El avance de Alemania y Uruguay, que nunca había estado tan bien clasificado como hasta ahora, dejan a Holanda, subcampeona del mundo, en cuarto lugar (pierde dos), la primera vez desde junio de 2010 que la ´Oranje´ no está entre los tres mejores. 

Por su parte Portugal gana dos lugares y entra en el Top-5 mientras que Brasil se queda fuera (6º). Dinamarca vuelve a estar entre los diez primeros (9º) mientras que Italia (12º) y Argentina (10º) bajan respectivamente de tres y dos posiciones. 



Clasificación FIFA de mejores selecciones el 11 de abril: 

 1. España 

2. Alemania +1 

3. Uruguay +1 

4. Holanda -2 

5. Portugal +2 

6. Brasil -1 

7. Inglaterra -1 

8. Croacia +2 

9. Dinamarca +2 

10. Argentina -2 

11. Rusia +1 

12. Italia -3 

13. Chile +1 

14. Grecia -1 

15. C.de Marfil 

16. Francia 

17. Suecia 

18. Irlanda +1 

19. Suiza 

20. México +2 

Actualización a Junio del 2012:
¡Segundos en el Ranking!
Nada mal para un país pequeño y poco poblado, que ya fue cuatro veces Campeón del Mundo, antes de la creación de este Ranking.



Tomado de:

Ovación


sábado, 31 de marzo de 2012

"El rosa" por Carlos Framb



EL ROSA




Del vino, que un dios comparó a su sangre
Del versátil teflón de los delfines






Del laurel, que no sabe que hoy es verso
De un geranio en jardines orientales






De un vitral olvidado de la infancia
De una nube en el ángelus de Amalfi






De la luna entre gasas boreales
De la tibia franela que me abriga






De la veta en el mármol de un Apolo
De las franjas nevadas en el Etna



De las islas de Grecia y de la Acrópolis
De las tersas arenas del desierto...





Es el mismo rosado que hoy he visto
Temblando sobre un labio de muchacho.






(Poema del colombiano Carlos Framb)



miércoles, 29 de febrero de 2012

La muerte del Pequeño Príncipe


"Se recuesta a mi lado, rompe un pedazo del chocolate y me lo lleva a la boca.
-Eat, come on, eat!
Susurra, pero aun así su voz suena fuerte."


"Me voy mareando de a poco con el sabor dulce que fluye por mi cuerpo, con el olor de sus ropas y con la mano que acaricia mi rodilla." 


"Siento como si me ablandara y me derritiera como el chocolate que está entre mis dedos: esta es la forma en la que quiero vivir, por supuesto, mientras él esté allí para llenar la carpa con su calor y aromas y comida".


(Fragmento de "For a lost soldier" -"Para un soldado perdido"- por Rudi Van Dantzig. Traducción: Alejandro. Imágenes de la película basada en el libro)

***
Rudi en 1944
Rudi (derecha) con un amigo en 1941

Fue una de las noticias más tristes del comienzo de este año.
El 19 de enero, a los 78 años, falleció Rudi van Dantzig en su casa de Amsterdam. 
Conocido mundialmente por ser el autor y protagonista del libro de memorias “For a lost soldier” (publicado en 1986), en el cual se basó la película del mismo nombre (1992), y que ya ha pasado a ser un clásico. Cuenta acerca de su temprana relación íntima (tenía 12 años) con un soldado canadiense de las tropas aliadas de liberación.

Rudi van Dantzig había nacido el 4 de agosto de 1933 en Amsterdam, donde su padre trabajaba en una fábrica de aviones Fokker. Sus padres eran marxistas que se oponían a la guerra y estaban entusiasmados con el Esperanto (el propuesto pero nunca aceptado “idioma universal”). El niño tenía seis años cuando los alemanes invadieron los Países Bajos durante la Segunda Guerra Mundial. Creció bajo la ocupación, y finalmente su familia lo envió a vivir al campo, en Frisia, que era un lugar más seguro.
Fue allí, poco después de la liberación, donde conoció a aquel “soldado perdido”.





Volvió a Amsterdam, y en la escuela fue un alumno mediocre y sin mucho interés en sus estudios.
En esos años de adolescencia, la danza era lo último que pasaba por su mente, hasta que en 1950 vio "The Red Shoes" ("Las zapatillas rojas" de Michael Powell), la película clásica del ballet. Rudi quedó tan impresionado con ella que la vio 39 veces más, y se fue a estudiar danza con Anna Sybranda y luego con Sonia Gaskell, a los dieciséis años. 
Estaba claro que, tras ese comienzo tardío, nunca llegaría a ser un bailarín de primer nivel.


Rudi en sus comienzos con la danza
Con Marianne Hilarides, en 1952


Tenía ya dieciocho cuando Sonia, ante la escasez de bailarines varones, le dio una primera oportunidad en su compañía. También con el apoyo de su maestra, en 1955 Rudi crea la coreografía del primero de sus 51 ballets, Isla Nocturna, con música de Debussy.



RUDI

El año anterior, Martha Graham y su compañía habían hecho una primera visita a los Países Bajos y el efecto sobre Van Dantzig fue removedor, abriendo sus ojos a nuevas posibilidades para el teatro y la expresividad en la danza. Viajó a Nueva York para estudiar la técnica de Graham, que iba a tener una fuerte influencia en su propia coreografía.

En 1961 Gaskell combinó su pequeña empresa con otras dos para formar el Ballet Nacional de Holanda –con apoyo estatal- y se convirtió en su directora artística.

Rudi en 1959 se había unido a una nueva compañía, la Netherlands Dance Theater, pero volvió al Ballet Nacional en 1969, como co-director junto a Gaskell. Y quedó después como único director artístico, desde 1971 hasta su renuncia en 1991.
Coreógrafo provocador, con su mezcla de idealismo y de  protesta social imprimió al Ballet Nacional de Holanda un perfil internacional. Se describía a sí mismo como “una especie de bastardo entre el ballet clásico y el moderno”.
En realidad, fue su ballet moderno el que ofreció una poderosa alternativa europea a los modernistas abstractos de la danza neoyorkina, y a partir de sus trabajos Holanda empieza a liderar la danza de la Europa continental.


Rudi en Estados Unidos

"La danza debe tener un gran interés por lo social", dijo Van Dantzig en una entrevista para The New York Times en 1976, justo antes del debut de su compañía en Nueva York. "Usted debe comprometerse con la vida -y no sólo bailar-, con la vida tal como es y tal como quisiéramos que fuera."

En su condición de homosexual con una activa sensibilidad política, sintió agudamente la intolerancia de esos tiempos, lo cual se convirtió en un tema importante en sus ballets y escritos.

Rudi van Dantzig saltó a la fama internacional con su ballet "Monumento para un niño muerto" (1965), retrato de un atormentado adolescente que descubre su homosexualidad en un entorno intolerante. Se inspira en la breve vida del influyente poeta homosexual holandés Hans Lodeizen.


RUDI


Cuando una compañía estadounidense, el Harkness Ballet, estrenó esta obra en Estados Unidos en 1967, Clive Barnes, crítico de danza del diario The Times, la llamó "sin lugar a dudas, una importante creación." Más que contar una historia literal, el ballet seguía los encuentros traumáticos del niño en un patrón fragmentario, alucinante.

Los sets habían sido diseñados por el coreógrafo y bailarín Toer van Schayk, pareja de Rudi por mucho tiempo, y que le sobrevive. 

La obra, con música electrónica experimental de Jan Boerman, era tan poderosa que hasta el gran Rudolf Nureyev pidió para protagonizarla. Después de esto, Van Dantzig coreografió tres ballets para él. El primero, "Cuerdas del Tiempo", fue la primera pieza influenciada por la danza moderna creada para Nureyev. Se estrenó en Nueva York en 1970 y recibió muy malas críticas.


Rudolf Nureyev en Monumento para un Niño Muerto, circa 1969


El propio Rudi reconoció que estaba contrariado por los “atentados” de Nureyev contra su estilo coreográfico. Decía que “Es como alguien que habla un idioma que no es el suyo y tú siempre puedes escuchar de fondo su lengua materna".
De todos modos su amistad con Nureyev continuó, y tras el espaldarazo del gran bailarín recibió múltiples encargos, tanto del ballet nacional holandés como de compañías internacionales.

“Pájaros Pintados” (1971) no fue un homenaje al Uruguay* sino una alerta temprana a la capacidad del hombre para contaminar tanto las mentes como el entorno, y hacía un amplio uso de películas proyectadas para ilustrar y ampliar la acción en el escenario. El último golpe teatral se producía cuando la música de Niccolò Castiglioni daba paso a una grabación del coro final de “La Pasión según San Mateo” de Bach, que era acompañada por el elenco, el propio coreógrafo y parte del personal de la empresa.

Como director artístico, Van Dantzig mantuvo un repertorio ecléctico que incluía los clásicos del siglo XIX (Romeo y Julieta, El Lago de los Cisnes), ballets de coreógrafos contemporáneos neoclásicos (George Balanchine y Frederick Ashton) y obras nuevas, que a menudo mezclan danza moderna con el vocabulario del ballet clásico, suyas propias y de Hans van Manen y Toer van Schayk, los otros dos coreógrafos que junto a Rudi revolucionaron la danza en Holanda.


Hans van Manen, Rudi van Dantzig y Toer van Schayk, hacia 1970
Con su pareja, Toer van Scheyk, en Rotterdam, abril de 1979


Rudi van Dantzig, primer plano, en un ensayo


Rudi consideraba que su mejor trabajo era "Cuatro últimas canciones" (1982), título tomado de Richard Strauss. Aquí se transforma la meditación de Strauss sobre la muerte en un poema de amor silenciado: cuatro parejas separadas en duetos por una mensajera de la muerte.

Retirado de su trabajo como director en 1991 después de 20 años de actividad, Van Dantzig continuó como coreógrafo residente de la compañía por un período de tres años, y aun regresó a su Ballet Nacional de Holanda en 2002 con su creación “Lommer”.

Recibió el premio “Benois de la Danse” -premio a sus logros de toda una vida- y fue condecorado como Caballero y Oficial de la Orden de Orange-Nassau.

Escribió dos libros relacionados con la guerra. Uno fue "Para un soldado perdido", que ya mencionamos, y el otro un libro sobre Willem Arondéus, un artista homosexual combatiente de la resistencia holandesa contra los nazis.

También escribió sus memorias sobre Nureyev: "Nureyev: El rastro de un cometa".

Homenajeado en el escenario, en 1991

Rudi en sus últimos años



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FOR A LOST SOLDIER: La película


En cuanto a la polémica suscitada por la película, hay varios lugares en la red donde se pueden leer distintos puntos de vista acerca del espinoso tema que aborda.
Creo que lo más importante es que refleja una vivencia de Rudi que marcó su preadolescencia, algo que él recordaría a través de los años.




Aquel hombre que lo llamaba "Mi Príncipe", y que apareció en su vida justo en ese momento de quiebre y de euforia, cuando finalmente quedaban atrás aquellos años de incertidumbre y desesperanza, y se abría ante el niño un horizonte luminoso.




Si lo miramos como un simple abuso por parte del soldado, tenemos que tener en cuenta que el niño ya tenía un grado de madurez tal, que cuando sucedió el primer encuentro íntimo era algo que él ya lo venía deseando y buscando desde hacía bastante tiempo, como claramente se muestra en la primera parte de la película.
De todos modos, da para polemizar, y mucho.
Esto, en cuanto a la película en sí.

Pero si pensamos en lo que realmente sucedió...
La película es hermosa así como está, pero cuenta sólo la mitad de la historia, cuando el niño ya se había encariñado con el soldado.
Y se saltea -muy prolijamente- la parte del libro que relata cómo fue en realidad el primer encuentro sexual.
Ahí Rudi nos cuenta que el soldado lo violó en un granero un día de lluvia, abusó groseramente del niño, el cual después de eso estuvo confundido y enfermo por unos días, con fiebre.
Si la película hubiera mostrado eso, muy distinta sería nuestra opinión acerca de esta historia.

Pueden leer un buen comentario del film en:


http://lecturascinematograficas.blogspot.com/2011/06/voor-een-verloren-soldaat-for-lost.html


Es interesante lo que aclara allí -en uno de los comentarios- Alejandro: que el final de la película es puramente ficticio, que "la identidad del soldado es absolutamente desconocida, y Rudi nunca volvió a tener contacto con él."
Agrego algunas otras imágenes de la película:














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El artículo biográfico es un compendio de noticias aparecidas en las últimas semanas en The Telegraph, The Guardian y The New York Times, de donde fueron tomadas también algunas de las imágenes, así como del blog "Christos Second Life", y de la página:
http://www.eenlevenlangtheater.nl/rudi%20van%20dantzig/biografie/Jeugd


*La palabra "Uruguay" es de origen guaraní, y significa, según la etimología más popular, "Río de los Pájaros Pintados".